Enfrentar a Dios
Hay que tener mucho cuidado al momento de pedir a Dios, pues podemos quedar enfrentados con el hacedor de todo.
En la Biblia abundan los ejemplos de cómo Dios corrige a sus hijos.
“Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado; y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo”, Heb. 12:4-15.
Muchos que se dicen cristianos le piden cosas a Dios, pero el Señor no se las va a dar jamás porque el primer propósito del Señor de todos es llevarnos a la salvación eterna.
Piden ser ricos, pero son unos cabezones incapaces de administrar lo poco que tienen, mucho menos son sabios al gastar el dinero.
Dios nos pasa por situaciones que nos harán madurar, tener paciencia y ser cristianos más sólidos en su doctrina.
En medio de nuestro crecimiento espiritual, claman a Dios que les quite la prueba, la tribulación y los problemas; sin percibir que están rechazando la voluntad y el plan divino para sus vidas.
Pretenden atar la prueba o el castigo impuesto por el Señor para nuestro bien.
Es muy fácil pedir perdón, y Dios nos perdona, pero las consecuencias de nuestros actos las tenemos que pagar para nuestra edificación espiritual.
El mismo Cristo en el huerto de Getsemaní lloró y sudó sangre, pidiéndole al Padre que le quitara la “copa amarga”, Dios no se la quitó; pero Jesús siempre dijo: ”que se haga tu voluntad”.
Si Jesús que es Dios tuvo que pasar la prueba del calvario para glorificar al Padre; cuanto más nos toca a nosotros prepararnos para cumplir la voluntad de Dios y tener el privilegio de glorificarle.
Contrario a los que mal predican la vida cristiana cómoda y feliz, el Señor nos llama a sufrir persecución y muerte en su nombre, para la gloria del Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.