Estrellas
H acíamos turismo interno por un pedregoso sendero en Volcán, hace unos días. Para no tropezar con las piedras y caerme, miraba atentamente el suelo. Entonces mi esposa dijo que mirara un rato el cielo que estaba hermoso esa tarde. Por arte de magia, apareció en mi mente el siguiente pensamiento: algunos panameños por estar mirando al suelo, se pierden de ver la belleza de las estrellas. Me detuve, llené los pulmones del aire limpio de las montañas de Volcán y miré hacia el cielo. Horas después comprendí el significado sociológico que encierra este pensamiento. Existen personas que solamente se interesan por cosas que no tienen mayor importancia para los pueblos. Por la mañana, yo había sufrido esta situación al caminar por las aceras de David. Muchas están rotas y son un peligro para los caminantes. Semanas anteriores caí en un hueco lleno de agua, me pregunté qué es lo que hacen las autoridades chiricanas que no modernizan la ciudad de David, construyendo buenas aceras.
Lo mismo ocurre al caminar por Santiago de Veraguas, Concepción, Boquete y la flamante ciudad de Panamá. Poco vale contar con edificios millonarios si el panameño de a pie expone su vida en cada esquina. No solamente las aceras rotas nos impiden ser un país de primer mundo, agregue el tránsito salvaje que se da en varias de nuestras ciudades. Muchos manejan como si fueran el pirata Morgan sin Dios ni ley (reglamento). Se siente la ausencia de policías de Tránsito para que ayuden a mejorar la circulación de autos en todo el país.
En lo político vivimos en una constante zozobra: a cada momento pareciera que el país se fuera a acabar con las denuncias de peculado, malos manejos administrativos, enriquecimiento dudoso, etc. La situación obliga a varios a estar mirando el suelo lleno de piedras y no disfrutamos de la belleza de nuestras estrellas. Somos una nación de grandes oportunidades educativas, donde se puede surgir a base del estudio y el trabajo honesto. Por eso, aumenta el número de turistas extranjeros que quieren vivir en Panamá. Aprecian las bellezas naturales, y el relativo bajo costo de las comidas, el descuento para jubilados en medicinas, alimentos y viajes. Aunque parezca mentira, vivimos mejor que en muchos otros países desarrollados, con más violencia y menos bochinches políticos. Claro que nos debemos cuidar de las piedras en nuestro camino, pero no todo es malo en este país. (Admiremos la belleza de las estrellas).