Felicitar
Pedí excusas por haber escuchado esa conversación que no era conmigo. Mi profesión de periodista fue la mejor excusa. Dije que deseaba decir algo sobre lo que
Milcíades Ortiz
Pedí excusas por haber escuchado esa conversación que no era conmigo. Mi profesión de periodista fue la mejor excusa. Dije que deseaba decir algo sobre lo que hablaban. La directora del colegio quedó fría. Entonces indiqué que los felicitaba por ser un colegio que no ponía tareas a sus alumnos para hacerlas en casa. La directora se relajó y dijo que pensaba que iba hacer alguna crítica. Pensé en la mala imagen que tenemos los periodistas de andar criticando todo. Aclaré que digo a mis alumnos de Periodismo que hay que criticar lo malo y aplaudir lo bueno.
No creo que en los países todo sea negativo y menos en Panamá, donde hay muchas cosas buenas. Señalé que tengo decenas de años escribiendo sobre la mala costumbre pedagógica de atiborrar a los estudiantes con tareas para hacer en casa. “Muchas veces el alumno no hace esas tareas, sino sus padres”, aclaré. Indicó la directora que ha sabido que algunas familias pagan “tutores” para que ayuden al niño con sus tareas. Otra de las presentes confesó que no hacía sus tareas cuando estudiaba. Hasta pagaba a otros para que las hicieran. En la conversación que escuché se señalaba que en ese colegio particular había horas de estudio, donde se realizaban las tareas en sus aulas. Según teorías educativas modernas, se considera necesario que el niño o joven tenga tiempo libre en sus hogares para desarrollar sus vidas. Las tareas caseras impedirían esto, y puede que afecten el desarrollo emotivo del alumno. También se acabarán las mentiras y engaños sobre quiénes hacen esas obligaciones. Los estudios son muy importantes en el futuro de los estudiantes, pero no lo es todo. Ellos tienen que seguir su vida doméstica de diversiones, relacionarse con la familia, etc.
Tal vez algunos piensen que no estamos en el momento para hablar de este asunto porque termina el año escolar. Me parece que la problemática educativa no tiene calendario ni vacaciones. Siempre hay que buscar la manera de mejorar el desempeño estudiantil y evitar los millones de dólares que pierde el país con los fracasos. Escuelas con métodos anticuados pueden desarrollar en ciertos alumnos una actitud negativa hacia el estudio. No deseamos estudiantes autómatas, o que aprendan al engaño y la mentira con esas tareas que no hacen. Un cuento del famoso “Pepito” indica que llega molesto a su casa. La madre le pregunta el porqué de su disgusto. Él exclama ¡“por culpa tuya me fracasaron por no hacerme bien la tarea…! (¿?)