Infiernillo político
Bueno, bueno, la citación al director del Seguro Social fue una clara demostración de que el tema costo político imposibilita cualquier seria gestión para resolver la crisis
Ramón Jiménez Vélez
Bueno, bueno, la citación al director del Seguro Social fue una clara demostración de que el tema costo político imposibilita cualquier seria gestión para resolver la crisis financiera que afecta la principal institución social del país. Por cierto, evidenció asimismo que la proyección institucional no está articulada para llenar sus objetivos y los diputados prefirieron montar un espectáculo político sin aprovechar el repudio comunitario a la actual administración de la Caja.
De paso no se plantearon preguntas importantes como la incidencia sobre cotizantes por la atención a los denominados beneficiarios ni en dónde recae el mayor número de estos por nivel de cotizante.
Todo ello cuando la propia Caja de Seguro Social advirtió atender el 90% de la población, asumiendo sin la debida compensación un deber del Estado a través del Ministerio de Salud y el presupuesto estatal.
Todo se inició con el interés del régimen cuartelario de ganarse a los sindicatos, reformando la ley de la Caja para atender a familiares de los cotizantes, en su mayoría asalariados.
Como sustento de ese gasto, se dispuso la segunda partida del décimo tercer mes, pero luego los propios uniformados, por interés electoral, deciden devolverles esa porción a los asalariados, mas no proporcionaron una cantidad que reemplazara lo sustraído.
Así las cosas, la Caja de Seguro Social asumió la responsabilidad de la atención médica, medicamentos y hospitalaria, además de exámenes de laboratorios de una gran cantidad de beneficiarios que cuadruplican el volumen de prestaciones.
Estimaciones de la propia Caja revelan que hay tres beneficiarios por cada cotizante.
Esto implica que el cotizante queda con 25% de posibilidades de recibir las prestaciones (atención médica, laboratorio, medicamento y hospitalización).
Cuando se planteó el criterio de salud igual para todos se pretendía no duplicar los servicios (Seguro Social y Ministerio de Salud) cuando no fuese necesario.
El criterio era que en los hospitales y centro de salud se atendieran indistintamente a los asegurados y no asegurados.
Pero cada uno de ellos lleva su contabilidad para hacer las debidas compensaciones económicas.
Pero los gobiernos fueron olvidando el asunto y le dejan al Seguro Social toda la carga y no lo corrige por el costo político que implica actuar.
Ahora se habla de la posibilidad de desparecer el plan Invalidez, Vejez y Muerte y una cada vez mayor deficiencia de las prestaciones de la Caja.
Leonardo Da Vinci dijo: la amenaza es el arma del amenazado.
Bueno, eso es todo por hoy, pero tranquilos que el próximo jueves habrá más.