Las cosas que Dios me pide y me da miedo hacer
Suelo recibir “e-mails” de mis lectores, agradeciendo el bien que les hizo uno de mis libros. A todos, sin excepción los remito al autor de esas bendiciones…
Suelo recibir “e-mails” de mis lectores, agradeciendo el bien que les hizo uno de mis libros. A todos, sin excepción los remito al autor de esas bendiciones… a nuestro Señor en el sagrario. Yo escribo, es Él quien toca los corazones y los cambia. Es Él quien nos llena de esperanza y nos anima a continuar.
En estos días recibí un correo un poco diferente, era de una joven que me confiaba: “Se burlan de mí porque voy a misa”. La animé a seguir adelante y ser ejemplo.
Me pareció un gesto tan hermoso su perseverancia, sufrir por seguir a nuestro buen Jesús. Convertirnos en un signo de esperanza, un pequeño rayo de luz entre tanta oscuridad. Y pensé en aquellas cosas que Dios me pide y por vergüenza o por miedo no me atrevo a hacer.
Son pequeños detalles que harían un cambio, transformarían nuestra forma de ver el mundo, de hacerlo todo. Y ayudarían a otros a reconocer que no estamos solos. Que Dios habita en nosotros, que somos sus hijos y nos ama.
“No sigan la corriente del mundo en que vivimos, sino más bien transfórmense a partir de una renovación interior. Así sabrán distinguir cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le agrada, lo que es perfecto”. (Rm 12,2)
A veces cuesta hacer la voluntad de Dios. Te compartiré tres de tantas ocasiones…