Nombre de esclusas
Con ocasión de la inauguración el próximo 26 de junio de las nuevas esclusas del Canal de Panamá, diversos sectores han propuesto nombre para las modernas instalaciones, como manera honrar a tal o cual protagonista de la lucha generacional por la recuperación de la plena soberanía sobre la franja canalera.
A pesar de que han salido a relucir nombres representativos de personas y gestas históricas, el sentido común y la prudencia indican que no es conveniente dar relieve a un nombre o lucha histórica en desmedro de otra, porque todas las luchas generacionales son importantes.
Los panameños debemos entender que el proceso de formación de nuestra nacionalidad se sedimentó en varias generaciones y a través de la lucha, no solo del movimiento popular, sino de gobiernos, que en su momento lograron acercarnos más a ese ideal de soberanía.
Ejemplo de esto fue el tratado Arias- Roosevelt de 1936, firmado por el presidente Harmodio Arias Madrid, que eliminó la oprobiosa cláusula de intervención militar contenida en el tratado de Hay-Buneau-Varilla de 1903.
Como olvidar la siembra de banderas de noviembre de 1959 en la que tuvieron destacada participación el liberal Aquilino Boyd (q.e.p.d.) y el dirigente estudiantil Arturo Ríos Torres, o las actuaciones patrióticas del “presidente de la dignidad” Rodolfo Chiari y su canciller Galileo Solís, durante los aciagos días que precedieron a la gesta patriótica del 9 de enero de 1964.
Omar Torrijos, firmó el tratado que puso fin a la oprobiosa presencia colonial, pero también fue un dictador que llegó al poder por un cruento golpe de Estado en 1968.
Este y otros panameños, en su circunstancia histórica se ha ganado el derecho que su nombre le sea puesto a cualquiera de las nuevas esclusas.
Pero, para evitar personalismos y herir susceptibilidades, consideramos salomónica la decisión tomada por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) de bautizar a las esclusas con los nombres Cocolí y Agua Clara y fin de la polémica.