Protesta social
Luego de las desafortunadas palabras de un ministro con las que pretendió definir la situación económica del país basado en la concurrencia a un conocido restaurante de comida mexicana, tenemos que concluir que los altos cargos del actual gobierno viven en un mundo paralelo.
Por supuesto que tal mundo es inexistente para los casi cuatro millones de panameños que tienen que ver cómo sobreviven el día a día y no tienen dinero para ir a lujosos restaurantes donde “la economía está volando”.
Lo cierto es que asistimos a un deterioro generalizado de la calidad de vida de nuestros compatriotas, buen ejemplo de esto fue la protesta y consiguiente represión de ciudadanos colonenses que pedían agua, agua a gritos, ya que llevaban meses sin el vital líquido.
Es injustificable la represión política, porque revela un sesgo dictatorial, pero reprimir una protesta de ciudadanos que no tienen agua, eso es inaudito y refleja maldad e incapacidad.
Los altos cargos gubernamentales deben salir a la calle a escuchar al pueblo, al taxista, al pasajero de metro y metrobús, al que está en la parada, al buhonero, al estudiante, al desempleado, al que vive en el gueto o en barriadas de clase media, al profesional y al obrero.
Hace años, la expresidenta Mireya Moscoso habló de las encuestas “de carne y hueso”, esas son las encuestas que debe mandar a hacer el actual mandatario y se dará cuenta de que su gobierno parafraseando a la Biblia “ha sido pesado y medido (por el pueblo) y no ha sido hallado conforme”.
Varela, báñese de pueblo y escuche lo que opinan del actual gobierno, no tenga miedo a salir y sacúdase de las falacias de sus aduladores y contertulios.