Retorno de Noriega
El retorno de Manuel Antonio Noriega genera toda clase de reacciones en Panamá. Lo que sucedió durante su régimen, sobre todo desde septiembre de 1985 hasta la invasión, generó una división como nunca antes vista en el país. Hubo abusos y crímenes por parte de los militares y todavía muchas heridas no han sanado.
Sin embargo, todo panameño prefiere estar en su país, aún en las peores circunstancias como es la detención en una cárcel. Panamá debe tener la capacidad para mantener en prisión al ex jefe de las Fuerzas de Defensa y que éste pueda cumplir las condenas que tiene pendiente.
Sin duda que Noriega introduce un nuevo elemento a la situación interna de Panamá. El ex hombre fuerte todavía tiene muchos secretos que se ha guardado y alguna gente que se enriqueció a costillas del militar debería estar preocupada.
Pero el ex general deberá entender que su época ya pasó y que lo más sensato en su situación sería pedir perdón por las cosas que hizo y tratar de revelar el destino de muchos de los desaparecidos durante el régimen castrense.
Panamá merece saber dónde están los restos del sacerdote Héctor Gallego, las circunstancias del horrendo asesinato del internacionalista Hugo Spadafora y dónde fueron sepultados otros tantos desaparecidos.
Noriega estuvo por muchos años al frente del G-2 o Inteligencia Militar de la Guardia Nacional. Nadie más que él manejaba toda la información confidencial que se generaba en Panamá. Un paso en lograr el perdón de los panameños, sería aclarar algunos de esos misterios.
El ex general ha dicho que se ha convertido en cristiano. Toda persona tiene derecho a recapacitar y corregir su rumbo. Ya Noriega carga el peso de los años y ha estado más de 21 años en prisión. Nada llena más de paz a un ser humano, que pedir perdón por lo malo hecho en esta vida.