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Estaba reunido todo el personal. Era el primer discurso del nuevo Decano de la Facultad de Comunicación Social. Luego de la invasión cambiaron las leyes en la Universidad. Ahora se elegían sus autoridades con el voto de todos y no unos cuantos, como se hizo por años. En la presentación de mi proyecto de trabajo dije algo que sorprendió a varios. Indiqué en ese momento de iniciar mis tres años al mando, pensaba en el último instante de mi período. Esperaba irme del cargo con la satisfacción del deber cumplido. En ningún momento al inicio de los años noventa del siglo pasado, en la “U” se pensaba en la reelección de sus autoridades (¡!)
Las reelecciones han sido una artimaña antigua para disimular dictaduras y gobiernos autoritarios. En el siglo pasado países comunistas como China Popular y Unión Soviética hacían un “show” de elecciones donde casi el cien por ciento votaba por los jefes. Así trataban de disimular dictaduras en países que se suponía eran de lo más democráticos. En América Latina Fidel Castro copió el sistema y ha sido un mandatario reelegido por años. En la Nicaragua izquierdista Daniel Ortega se olvidó de sus discursos para seguir en el poder “legalmente”. También dictadores de “derecha” utilizaron ese sistema.
En Panamá se ha comprobado que el pueblo no quiere la reelección de sus presidentes. Después de la invasión hubo una consulta popular sobre esto… ¡y fracasó! Pero el sitio donde más reelecciones ha habido es el que debía ser ejemplo de Democracia. Me refiero a la Universidad de Panamá, que estuvo por cantidad de años en manos de un grupo dirigido por el G.G. De Paredes. Se usaron argumentos curiosos “si lo hacemos bien, ¿para qué cambiar?”. Esta situación promovió una reacción negativa sobre la Alta Casa de Estudios. Allí están decenas de caricaturas contra sus dirigentes y los sobre nombres como “Eterno”, “For Ever”, etc. Hay que aceptar que a veces un período administrativo no es suficiente para realizar todos los proyectos deseados.
En Estados Unidos solucionaron esto permitiendo una reelección. En otros países y sitios se aumentaron los años en el cargo. También se bajó el número de años que un ex puede retornar al puesto. Pensé en esta situación al enterarme de manifestaciones a favor y en contra de la reelección de directivos en la Universidad Autónoma de Chiriquí y la de Panamá. Nos preocupa que guiados por el deseo de continuar “en la papa” estos altos centros del saber, vuelvan a caer en situaciones que se alejan de la democracia real. Todos los miembros de un país o institución tienen derecho a dirigirla. Si lo hacen bien se notará… pero eso no debe justificar dictaduras encubiertas. (Después de todo se les paga para eso…)