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Suspensión de clases

Por: Redacción -

Cada año, se pierden días de clases en los colegios y escuelas del sector público, debido a paros o manifestaciones docentes.

Cada gremio tiene el derecho de manifestar sus reclamos y exigir reivindicaciones, pero otra cosa es afectar el proceso enseñanza-aprendizaje.

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Desde hace décadas, en cada año se pierden días de clases, lo que a la postre se traduce en una mala calidad en la formación de los estudiantes. Cuando se llega a la universidad, muchos ni siquiera logran superar las pruebas para ser admitidos en las diversas facultades.

Todo eso forma parte de la deficiencia acumulada en las jornadas en la escuela primaria y los bachilleratos.

No es correcto que en plena etapa de preparación para los exámenes semestrales se suspendan clases.

Los docentes muy bien pueden hacer sus manifestaciones los fines de semana o establecer mecanismos de diálogo con las autoridades del Ministerio de Educación para no afectar el proceso de instrucción al estudiantado.

La reciente huelga en la Caja de Seguro Social es una demostración de la falta de capacidad de diálogo en el país. Un grupo de funcionarios paralizaron durante 11 días las labores en la CSS para quedar en el mismo punto de comienzo: necesidad de conversar.

Así las cosas, esto se aplica al sector educativo. No hay que paralizar clases: hay que dialogar.

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