Ulloa pide transparencia y respeto al periodismo
El arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, lanzó duras críticas contra la corrupción gubernamental, pidió "recuperar la ética y la moral" y solicitó que sea respetada la libertad de prensa en el país.
Las advertencias de monseñor Ulloa se dieron durante el tradicional Te Deum de fiestas patrias, que en esta ocasión tuvo lugar en la iglesia de San Francisco de Asís, debido a que la sede tradicional, la Catedral Metropolitana, está en reparación.
La máxima autoridad de la Iglesia católica advirtió que la falta de transparencia y la corrupción se han vuelto costumbre en el Gobierno panameño, y que es necesario cambiar esta realidad.
“El corrupto no conoce lo que es fraternidad, la justicia o la amistad, sino solo la complicidad, ya que busca siempre involucrar a otros en su propia corrupción”, advirtió.
El mensaje fue lanzado ante la presencia del presidente Juan Carlos Varela, la vicepresidenta y canciller, Isabel de Saint Malo, y altas figuras del Gobierno.
Sin embargo, Ulloa enfatizó que su mensaje iba dirigido al Ejecutivo, pero también a los que imparten justicia, a los diputados, a los partidos políticos, a los estamentos de seguridad, a los empresarios, a los sindicatos, y a los ciudadanos de a pie.
Monseñor tuvo un mensaje claro para los medios. "El derecho a la libertad de prensa debe ser garantizado y con ello el derecho a la expresión y a la opinión, pero las informaciones en su contenido deben siempre responder a la verdad y hacerse en el respeto a la justicia y con claridad", indicó.
También hizo un llamado "para que los periodistas en el ejercicio de su profesión estén siempre motivados por el respeto a la verdad y a un fuerte sentido ético".
También se refirió a la falta de transparencia en el Gobierno, señalando que al final el que resulta más afectado es el más humilde.
“La falta de medicamentos refleja la falta de transparencia. Es un tema que afecta a familias humildes”, denunció Ulloa.
El arzobispo llamó al país y a sus ciudadanos a ser solidarios con los refugiados. "Comparto la visión del papa Francisco al decir que un refugiado, un inmigrante que no esté bien integrado, se convierte en un gueto. Y que una cultura que no se desarrolla en relación con las demás culturas, es algo peligroso”.
“No se puede cerrar el corazón a un refugiado. Pero, aun estando abiertos a recibirlos, los Gobiernos deben ser prudentes y prever cómo instalarlos. No se trata solamente de recibir refugiados, sino de considerar cómo integrarlos", declaró.