Vainas del fútbol colombiano
El único árbitro de fútbol en la historia deportiva de este planeta, que se llevó consigo al sepulcro, la buena o mala fama de haber echado a
Julio César Caicedo
El único árbitro de fútbol en la historia deportiva de este planeta, que se llevó consigo al sepulcro, la buena o mala fama de haber echado a Pelé de un partido, porque así lo consideró él, lo fue el colombiano conocido como el Chato Padilla.
Pelé llegó al Campin de Bogotá por una invitación especial que hizo el gobierno al legendario equipo Santos con su estrella Pelé: Un juego amistoso entre dos países suramericanos.
El público abarrotó el estadio y los gritos trinaban más cuando Pelé tocaba el balón que cuando el onceno colombiano lo hacía. Se trataba de un acontecimiento grande, importante y trascendente para la historia deportiva Colombiana.
¡Jugar con el equipo campeón del mundo, varias veces de Brasil y bicampeón de la Copa América, no era para menos! Bueno no habían pasado quince minutos del esperado encuentro por el que muchos dejaron de ir a trabajar cuando Padilla le sacó tarjeta roja a Pelé y lo echó de la cancha porque había echado la pelota un poco lejos cuando le dijeron que no le correspondía cobrar una bola afuera. El público hizo temblar el escenario tanto, que el organizador suspendió el partido para cambiar de árbitro y conseguir que Pelé regresara al juego.
Otra de las vainas del “fut” colombiano y que horrorizó a Panamá hace 20 años, fue cuando se conoció la estremecedora noticia del asesinato con cinco tiros al futbolista Andrés Escobar, defensa que por fatal autogol eliminó a Colombia del mundial de los EEUU. Narran que Escobar solo pidió respeto a unos parroquianos que de él se mofaban mientras él se tomaba una cerveza, le pidió ese favor al cabecilla del grupo injurioso, por lo que este le contestó a grandes voces: ¡Ud. no sabe con quién se está metiendo!, este grito fue suficiente para que el chofer del pandillero saliera del auto y le matara.
Otra de las vainas que no se borrarán de la mente de uno. Es como festejan los triunfos. Por ganar el primer juego del mundial del 2014, amanecen en Bogotá una decena de muertos. Por pasar a los cuartos de final, ocho muertos más. Mejor que no ganen el mundial porque de seguro que morirán muchos por esas vainas del “fut” colombiano.