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Desgraciados, no lo dejaron ver a su hija graduarse

Aquel día, Carlos se encontraba laborando como palanca en el taxi 8T-2904, así lo hacia cada tarde con el objetivo de recoger dinero para el sustento de su familia.

Por: Jorge Luis Barría Crítica -

El sueño de ver a una de sus hijas graduarse le fue arrebatado a Carlos Martínez, taxista asesinado la noche del pasado martes en la comunidad de San Diego, corregimiento de Las Garzas.

Aquel día, Carlos se encontraba laborando como palanca en el taxi 8T-2904, así lo hacia cada tarde con el objetivo de recoger dinero para el sustento de su familia, también para pagar en esta semana las fotos y los gastos de graduación de sexto grado de una de sus hijas.

“Mi papá no pasaba más de las 10:00 p.m. manejando y ese día mi mamá lo llamó y su celular salía apagado” contó entre llantos una de sus hijas, al recordar que su papá era muy atento con ellas y sus demás hermanos, a quienes les dedicaba mucho tiempo.

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Carlos es oriundo de la provincia de Chiriquí y llegó hace más de 15 años a la ciudad a buscar una mejor calidad de vida, pero a sus 42 años, delincuentes le cegaron la vida para llevarle lo que con esfuerzo había hecho en el día como taxista.

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En la casa, no solo los familiares extrañaran la voz de Carlos, sino que también lo harán tres pericos y un loro, a quienes él les brindaba cariño.

Las aves se encontraban calladas y según los familiares, todo el día (ayer) habían permanecido así, sin cantar y todos en el mismo sitio, como si les hiciera falta escuchar a Carlos cuando les hablaba por las mañanas.

En los próximos días el cuerpo de Carlos será llevado hasta su tierra natal para darle cristiana sepultura.

Por este crimen aún no hay personas detenidas.

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