Sucesos - 14/9/26 - 04:02 PM

Una vida de maltrato que todos conocían en Pedasí

Jassel, de 10 años, se quitó la vida en Pedasí tras una vida de maltrato. Vecinos denuncian que la custodia se incumplió y que nadie protegió a los menores. El caso consternó al país.

 

Por: Redacción Web -

Panamá- Una vida de maltrato que era conocida por todos los residentes del barrio de La Inmaculada, en Pedasí, fue lo que le tocó vivir al pequeño Jassel, de tan solo 10 años, quien a su corta edad ya se cuestionaba: "¿por qué la vida tiene que ser tan dura?".

Al parecer, la idea de dejar este mundo estaba en su cabeza desde hace tiempo, al punto de que había comentado a varias personas que sería mejor estar muerto.

El calvario

Una conocida de la familia y que creció en el barrio de La Inmaculada fue testigo fiel de todo el calvario que le tocó vivir al menor junto a sus hermanos de 2, 4, 6, 15, 18 y 23 años.

"Todos esos niños eran maltratados, pero Jassel era como el mandadero y si algo salía mal, él pagaba", narró.

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Dormir en el cementerio

La vida de Jassel fue tan dura a su corta edad, muchas noches le tocó dormir en una tumba del cementerio junto con sus hermanos menores.

"Lo que pasa es que la casa de la abuela colinda con el cementerio y cuando ella estaba brava o no quería que la molestaran, los mandaba a dormir allá", contó.

La rutina

Mencionó que todos los martes y viernes al pequeño le tocaba salir a vender pan. "Y si hacía mal el mandado, entonces se escuchaban los gritos allá atrás", dijo.

"No sé la forma en que lo encontraron, pero después que lo hallaron lo sacaron hasta fuera del cementerio, donde le dieron los primeros auxilios", atestiguó.

La última tarde

La última hora de su vida Jassel se la pasó jugando con uno de sus vecinitos.  Pero, a eso de las 7:00 p. m. del pasado jueves le dijo: "algo grande me va a pasar, gracias por siempre jugar conmigo". Luego se fue, pese a que el amigo lo llamó varias veces, puntualizó la santeña.

Al parecer, él ya sabía lo que le iba a pasar a causa de un mandado que lo habían enviado a hacer y por el cual llegó tarde. "Según me dijeron, la mamá le pegó a causa de eso y después él se metió a la casa de su abuela y no salió", narró la moradora.

El hallazgo

Ni media hora había pasado cuando la actual pareja de la madre de Jassel lo encontró. "Llamé a la policía, al centro de salud, a todas partes para que lo auxiliaran, pero de todas formas el niño falleció", indicó.

Las señales

¿Qué lo llevó a tomar esa decisión? Eso no se sabe, pero para los residentes de La Inmaculada la respuesta es clara: fue la vida de maltrato que le tocó vivir, prácticamente desde que nació.

La moradora recuerda que el 2 de noviembre del año pasado el niño le preguntó por qué la vida tiene que ser tan dura. Ella trató de sacarle esa idea de la cabeza, comentándole que debía darle gracias a Dios porque tenía a sus hermanitos y a su mamá, a lo que él contestó: "yo tengo mamá y es como si no la tuviera", rememoró.

La custodia

Para la moradora, quitarle la custodia a la madre, que ahora tiene entre 35 años a 40 años, consume drogas y alcohol desde que tenía como 15 años, y dársela a la abuela materna fue lo mismo o peor, porque ella también es una mujer violenta que los maltrataba.

Al pequeño y a sus hermanitos, aunque iban a la escuela, les tocó una vida dura. Él hace tiempo estaba dando señales, pero nunca recibió la atención adecuada.

"Yo no sé si cuando el juzgado le quitó la custodia a la madre y se la entregó a la abuela materna se le ordenó que ellos recibieran algún tipo de atención social o psicológica, pero de ser así ella nunca la tramitó, pues nunca los llevó a ningún lado", enfatizó.

El padre

"Ojalá y en lugar de darle la custodia a la abuela materna se la hubieran dado al papá, porque con él estarían mejor", dijo.

"Yo recuerdo que cuando los tenía la abuela paterna en Colón, los niños estaban gorditos, bonitos, se veían bien cuidados", pero se la negaron.

Como a principios de año, cuando a ella también le quitaron la custodia de los menores "por maltrato", se los dieron a la abuela materna, pero hace como tres meses ella le permitió a su hija regresar a vivir con ella en La Inmaculada, incumpliendo la medida de alejamiento que se le había aplicado a favor de los niños, aseguró.

Los otros hijos

Sobre los otros dos hijos, la santeña aseguró que uno, como de 14 años, vive con su papá, y el otro, que tiene entre 21 a 23 años, está preso.

Todos los hijos mayores de ella son de papás distintos; solo los últimos 4 eran de un mismo hombre. Y ahora está embarazada de nuevo de su actual pareja, relató.

El clamor

Lo ocurrido a consternado a todo el barrio de La Inmaculada. "Nosotros nos cansamos de denunciar lo que ocurría, pero aparte de que el juzgado de familia le quitó la custodia de los menores a la madre, lo cual se incumplió, esos niños no recibieron ningún tipo de apoyo por parte de las autoridades", ratificó.


 

 

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