Bajar de peso sin perder salud ni juventud
La balanza suele convertirse en la principal referencia para medir los resultados de una dieta o un tratamiento para bajar de peso.
Perder kilos no siempre significa ganar salud. Detrás de una rápida reducción de peso pueden aparecer consecuencias poco visibles, como la pérdida de masa muscular, la disminución de la firmeza de la piel y un rostro con aspecto más envejecido.
El Dr. Naim Dahdah, médico internista y fundador de D-Clinik, advierte sobre la importancia de abordar el adelgazamiento de manera integral y sin descuidar la salud.
La balanza suele convertirse en la principal referencia para medir los resultados de una dieta o un tratamiento para bajar de peso. Sin embargo, el especialista sostiene que el verdadero éxito no está únicamente en los kilos perdidos, sino también en preservar la fuerza, la vitalidad y la calidad de los tejidos.
Según la especialista, cuando se realizan dietas estrictas sin supervisión médica, entre el 25% y el 40% del peso perdido puede corresponder a masa muscular y no a grasa. Esta situación puede provocar debilidad física y afectar el metabolismo.
El fenómeno también genera preocupación ante el crecimiento del uso de medicamentos para el control del peso, como los agonistas GLP-1. En estos tratamientos, el seguimiento médico y la incorporación de hábitos saludables resultan fundamentales para evitar una pérdida excesiva de músculo.
Proteínas y ejercicios de fuerza, dos aliados fundamentales
Para proteger la masa muscular durante el adelgazamiento, Dahdah recomienda mantener una alimentación con suficiente aporte de proteínas y complementarla con ejercicios de fuerza planificados. La combinación permite preservar el tejido muscular y favorecer el funcionamiento metabólico.
Pero los cambios no se limitan al interior del organismo. El rostro también puede reflejar los efectos de una pérdida de peso acelerada.
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Cuando disminuyen rápidamente los depósitos naturales de grasa que aportan soporte a las mejillas y las sienes, pueden acentuarse las arrugas y las líneas de expresión. Como consecuencia, la cara puede adquirir una apariencia más cansada o demacrada.
A esto se suma la capacidad limitada de la piel para adaptarse a los cambios de volumen, especialmente cuando no recibe los nutrientes necesarios para mantener sus procesos naturales de reparación y producción de colágeno.
Cómo evitar la flacidez y cuidar la piel
Frente a este escenario, el especialista plantea la importancia de acompañar la pérdida de grasa con estrategias destinadas a preservar la calidad y firmeza de la piel.
Entre las alternativas que menciona se encuentran los tratamientos para estimular la producción natural de colágeno, la reposición de volumen mediante ácido hialurónico y el uso de tecnologías como el ultrasonido médico y la radiofrecuencia.
El objetivo es trabajar de manera integral, atendiendo tanto los cambios corporales como los faciales, en función de las necesidades de cada paciente.
En un contexto marcado por el aumento de los tratamientos para adelgazar, el mensaje del Dr. Dahdah apunta a cambiar la forma de medir los resultados: perder peso no debería significar perder fuerza, salud ni vitalidad.
La meta, sostiene, es conseguir un organismo fuerte y saludable, sin descuidar la piel ni la armonía del rostro, para que los beneficios del cambio físico puedan mantenerse a largo plazo.
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