Tributo a la naturaleza

Nunca soñó Manuel Adán Vásquez con ser pintor. Pero el hado dirigió sus pasos. Hace más de medio siglo cedió al embrujo de la naturaleza que

Rosalina Orocú Mojica VIVA

Nunca soñó Manuel Adán Vásquez con ser pintor. Pero el hado dirigió sus pasos. Hace más de medio siglo cedió al embrujo de la naturaleza que desde entonces ha sido su musa. Es que de niño, al salir del colegio y camino de vuelta a casa, en San Carlos, miraba y miraba esos cerros. Su arte se exhibe en el Museo de Arte Contemporáneo, MAC.