Caminando sigilosamente, en medio de unos pocos arbustos, el lente de un aficionado grabó, en un desierto de Portugal, a plena luz del día, lo que parece ser un extraño ser.
Los registros de la corte señalan que Juanita Gómez le dijo a la policía que creía que su hija estaba poseída por el diablo. Dijo que la golpeó y le introdujo a la fuerza un crucifijo por la garganta.
Los cuerpos de los animales, que fueron descubiertos por un vigilante e incluyen tanto a adultos como crías, fueron encontrados en un área de entre 50 y 80 metros de diámetro.
La Policía italiana creyó la versión del conductor del camión, que procedía de Grecia y viajaba con destino a España, y que aseguró que desconocía que transportaba al joven.
Según el diario británico, que cita al portal mexicano Denuncias, la sicaria admite que comenzó a “excitarse, rociarse y bañarse” con la sangre de las víctimas a las que asesinaba.
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