Enamórate del Caribe
Hace doce años pensar en viajar en un crucero era un sueño inalcanzable para muchos panameños, pero hoy santeños, chitreanos y personas de todas las regiones del
Zenaida Vásquez / Zenaida Vásquez
Hace doce años pensar en viajar en un crucero era un sueño inalcanzable para muchos panameños, pero hoy santeños, chitreanos y personas de todas las regiones del país dan fe de la llegada de una nueva era en el puerto de Cruceros en Cristóbal, provincia de Colón.
Cuando se inauguró el puerto para Cruceros en Colón, en octubre del año 2000, se difundió en diferentes medios que este puerto iniciaba una nueva era para los colonenses y también para el resto de el país.
Así lo fue, Gaby Tours, un taxista colonense, es testigo de que la llegada de cientos de extranjeros al puerto ha beneficiado económicamente a mucha gente; por ejemplo en una mañana de turismo se pueden ganar un promedio de $120 por día, según la gira turística que se les pida.
Estas giras pueden realizarse a Portobelo, pero también muchos piden llegar hasta la ciudad capital en busca de malls y sin lugar a dudas, ver el Canal de Panamá.
Carlos Goes, un argentino que apostó por conocer Panamá y el Caribe utilizando uno de los cruceros que parten de Colón, dijo que se llevó una gran sorpresa de Panamá.
“Un compañero paraguayo me dijo que Panamá me iba a sorprender, y verdaderamente lo fue, para mí fue un encanto visitar el Casco Antiguo” sostuvo Goes.
Según Goes, el Casco Antiguo de Panamá en una mezcla de Santelmo con La Boca, dos barrios argentinos, y estima que en unos 10 a 12 años, este lugar panameño le va a representar mucho dinero para los nacionales, en cuanto a turismo se refiere.
El beneficio turístico no solo llegó a los que prestan un servicio o venden comercialmente algo en Panamá, sino también a panameños que hoy día trabajan en los diferentes cruceros.
Didier Chen, oriundo de Penonomé, es uno de ellos, trabaja como cantinero en Royal Caribean Grandeur of The Seas, desde hace dos años y seis meses, él sostiene que la experiencia ha sido muy beneficiosa para los panameños.
En este crucero trabajan 32 panameños de diferentes regiones del país, como lo son: Chiriquí, La Chorrera, Colón, Arraiján.
Con la actividad que genera el puerto de cruceros, no solo se benefician los capitalinos y colonenses, también en el interior de la República muchas personas se han beneficiado con la apertura de cruceros, pero a través de las agencias, con la venta de club de viajes.
Marianela Campos, residente en La Villa de Los Santos, se destaca por ser una de las promotoras de venta de cruceros para interioranos y cuenta que gracias a esta facilidad de pago, muchos azuerenses han logrado conocer muchos destinos turísticos del Caribe.
Se enamoraron del Caribe
Al inicio de diciembre, unos 200 panameños partieron hacia el Caribe desde Puerto de Cruceros de Cristóbal en Colón, en busca de realizar muchos sueños.
Uno de esos sueños era conocer otros sitios y la oferta por el Caribe fue muy tentadora: Cartagena de Indias, Bonaire, Curazo y Aruba.
La Voz del Interior visitó junto a otros 2,700 pasajeros estos sitios y logró conocer lugares y culturas muy distintas, pero todas hermosas.
En Cartagena, el primer sitio visitado fue el Castillo de San Felipe, situado en el cerro llamado Lazaron en Cartagena, y construido en 1536, durante la colonia española.
Esta fortificación fue construida para defenderse de los ataques de los ingleses y franceses en aquella época y es considerada una de las siete maravillas de Colombia.
Otro de los sitios para visitar en Cartagena fue el cerro de La Popa, el punto más elevado de la ciudad, descubierto en 1510 por unos españoles quienes se imaginaron ver una enorme galera que sobresalía del mar, por lo que lo llamaron Cerro de la Galera, y a la cima la nombraron "La Popa de la Galera". Sobre su cima se encuentra una hermosa iglesia y convento colonial construidos entre 1609 y 1611.
Los visitantes lograron recorrer un museo de esmeraldas, llamado Caribe, donde exponen piezas arqueológicas con esmeralda, una de ellas es una huaca encontrada en Penonomé, Panamá en 1941.
En Bonaire, que es una pequeña isla donde bucear, sus aguas cristalinas se convierten en uno de los mejores atractivos de Colombia.
Al llegar a Curazao, los turistas se sorprendieron al ver la belleza de la ciudad, sobre todo por la arquitectura colonial danesa que posee.
En Panda, en el centro de la ciudad, es conocida por contar con tiendas de marcas reconocidas y también porque al pasar a esta zona se camina por un puente llamado “Puente flotante Reina Ema”. Este nombre se debe a las reinas de Holanda, ya que Curazao es una isla que pertenece a este país, pero cuenta con su propio gobierno.
Son muchas los lugares turísticos que se pueden visitar, pero a La Voz del Interior le llamó mucho la atención que en Aruba no cuenten con ríos ni lagos, esto se debe a que hace 17 millones de años esta isla estaba debajo del mar, pero surgió luego de una erupción volcánica, y por ello es una zona desértica.
El agua proviene del mar y es procesada, pero el costo es bastante alto para los residentes de este lugar. Pagan unos $200 mensuales por el agua y para ahorrar este vital líquido, las casas no cuentan con plantas, excepto en las zonas donde habitan las personas más pudientes.