Horrible atentado en Turquía
Dos bombas estallaron casi simultáneamente en una manifestación por la paz en Ankara, donde dejaron al menos 95 muertos y centenares de heridos en el ataque más sangriento ocurrido en años en Turquía, el cual amenaza con avivar las tensiones étnicas en la nación.
Nadie se adjudicó de inmediato el atentado, pero el primer ministro Ahmet Davutoglu señaló que hay "fuertes indicios" de que ambas explosiones _que sucedieron a una distancia de 50 metros (54 yardas) una de la otra poco después de las 10 de la mañana_ fueron obra de atacantes suicidas. Señaló que los responsables podrían ser rebeldes kurdos o combatientes del grupo extremista Estado Islámico.
Los estallidos ocurrieron con diferencia de segundos afuera de la principal estación ferroviaria de la capital cuando centenares de simpatizantes de la oposición y activistas curdos se reunían para efectuar una manifestación por la paz que organizaron el sindicato de trabajadores del sector público y otros grupos civiles en Turquía.
Los participantes pretendían hacer un llamado a favor de una mayor democracia y exigir el fin de la reanudación de los enfrentamientos entre los rebeldes kurdos y las fuerzas de seguridad turcas.
Los estallidos tuvieron lugar en momentos de tensión en Turquía, un miembro de la Otan que es limítrofe con Siria, un país devastado por la guerra.
El Gobierno turco ha acogido a más refugiados que cualquier otra nación del mundo y reanudó su campaña contra la insurgencia kurda en una lucha que ha dejado centenares de muertos en los últimos meses.
Muchos participantes en la movilización habían anticipado que los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Curdistán o PKK declararían temporalmente un alto el fuego _lo que sucedió horas después del atentado_ a fin de garantizar que los comicios previstos para el 1 de noviembre en Turquía se celebren en un clima de seguridad.
