Abogado denuncia acoso tras muerte de fotógrafo del Tribunal Electoral
La muerte del fotógrafo Justo Marín, ocurrida el pasado 19 de agosto tras precipitarse desde el segundo piso del Tribunal Electoral, en Ancón, tomó un giro inesperado.
En entrevista con NEXtv, Canal 21, el abogado de la familia, Igor Herrera, aseguró que lo que inicialmente fue reportado como una caída accidental habría sido una precipitación voluntaria y que detrás del hecho existirían antecedentes de presunto acoso laboral.
Herrera informó que presentó una querella ante el Ministerio Público por la posible comisión del delito de inducción al suicidio, dirigida contra dos personas que, según los familiares, eran superiores de Marín y presuntamente lo denigraban y sometían a presión laboral.
El abogado relató que Marín, quien tenía unos 15 años de laborar en el Tribunal Electoral, comenzó a mostrarse decaído y a decirle a sus familiares que “ya no aguantaba” el trabajo.
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Según Herrera, un antecedente clave ocurrió el 4 de agosto, cuando Marín habría manifestado dentro de la institución que quería quitarse la vida. El episodio habría provocado la intervención de una psicóloga y su posterior remisión a un psiquiatra.
Herrera explicó que la familia también le relató que Marín había sido promovido a un cargo, pero posteriormente fue desasignado. A partir de entonces, según los familiares, comenzaron comentarios y burlas relacionadas con que ya no tenía autoridad dentro del departamento.
El abogado sostuvo que el comportamiento del fotógrafo comenzó a cambiar y que sus familiares lo veían cada vez más aislado y afectado emocionalmente. Para Herrera, estos antecedentes deben ser investigados para determinar si existió una relación entre el ambiente laboral y la decisión que tomó Marín.
Otro elemento que, según Herrera, debe ser esclarecido es qué ocurrió entre el 4 de agosto, cuando supuestamente expresó sus intenciones suicidas, y el 19 de agosto, cuando finalmente se produjo su muerte dentro de las instalaciones del Tribunal Electoral.
El abogado también afirmó que, después del fallecimiento, otros trabajadores se acercaron para contarle, bajo anonimato y por temor a represalias, situaciones que describen como un supuesto régimen de acoso laboral dentro del área donde trabajaba Marín.
Por ello, dijo el letrado, solicitó al Ministerio Público que estos trabajadores sean entrevistados bajo mecanismos de protección de testigos, para evitar que puedan sufrir posibles represalias, traslados o afectaciones laborales por colaborar con la investigación.
Ahora corresponderá a la Fiscalía determinar si los señalamientos tienen sustento, esclarecer las circunstancias que rodearon la muerte de Justo Marín y establecer si existe alguna responsabilidad penal.
