De León exalta figura de Omar Torrijos
Cuestionó ¿Cómo se va a reducir las desigualdades económicas y propiciar la movilidad social de las personas, si no convertimos en política de Estado el tema educativo?
El reelecto presidente de la Asamblea Nacional de Diputados, Rúben De León, del Partido Revolucionario Democrático, se dirigió a la Nación una vez se instaló en el cargo para el tercer periodo legislativo y a través de su discurso destacó varios puntos importantes , y en especial exaltó la figura de Omar Torrijos Herrera, fundador de su colectivo.
Estamos aquí hoy, transcurridos cinco días de la inauguración del Canal ampliado, la obra más importante para el país en estos dieciséis años del siglo XXI, por lo que quiero iniciar esta intervención haciéndole un reconocimiento especial a un hombre sencillo, humilde y trascendente. A 5 días de inauguración de Canal Ampliado, hago un reconocimiento a Omar Torrijos Herrera.
Nacido en el corazón de nuestra patria, al cual las circunstancias históricas le permitieron liderar el más importante proceso de cambios sociales que haya vivido la nación panameña.
Me refiero a ese hombre que a nombre de nuestro pueblo recorrió el mundo en busca de solidaridad para consolidar el Estado nacional, la soberanía territorial y recuperar el canal; aquel hombre que le abrió las puertas a las clases populares para su participación en la vida política el país; ¡Me refiero a OMAR TORRIJOS HERRERA!.
Ahora que nuestro canal en manos panameñas opera de manera más segura y eficiente, generando cada vez más riquezas a la nación, cobra mayor vigencia la visión de Omar de que los frutos de aquella lucha titánica y sus beneficios fuesen del mayor uso colectivo posible, es decir, que la riqueza nacional sea distribuida con justicia y equidad social.
Pertenezco a una generación que se forjó al calor de aquella lucha por nuestra soberanía, que creyó y sigue creyendo en ese ideal de patria libre y justa.
Pertenezco a una generación que reclama y defiende con vigor su derecho a construir en Panamá un modelo de desarrollo incluyente y humano.
Es así como llego a esta tribuna, en mi calidad de presidente reelecto de este Órgano del Estado, perteneciendo a un partido de oposición que desde 2014 apostó por la gobernabilidad, pero que tiene también la responsabilidad de hacer el balance que nuestra democracia exige y que nuestro pueblo reclama.
Agradezco el apoyo de esta nueva mayoría de diputadas y diputados que me han brindado su respaldo por segundo año consecutivo.
El tiempo y la historia demostrarán que su voto valiente definió el derrotero correcto hacia el rescate de nuestras instituciones democráticas tan debilitadas.
Resulta estimados colegas, pueblo panameño, que en mayo del 2014 los panameños hablaron claro, votaron otorgándole la responsabilidad de gobernar desde el ejecutivo a la alianza encabezada por el partido panameñista.
Pero quiso también con sus votos que este órgano de gobierno se convirtiera en un espacio de búsqueda de consenso permanente.
Quiso el soberano que ningún partido tuviese mayoría absoluta. Con lo cual, a diferencia de otros períodos, estamos obligados a construir mayoría sin hegemonías partidistas.
La línea de conducta la definió el pueblo con su voto, es clara y puede interpretarse como: “pónganse de acuerdo en torno a objetivos nacionales, por el bienestar del país y no obedeciendo a intereses mezquinos”.
Eso hemos hecho responsablemente en estos tres períodos legislativos. Después habrá tiempo para las disputas partidarias y electorales.
Hoy es el momento de actuar con responsabilidad ciudadana cumpliendo el mandato popular. Recuperar y fortalecer nuestras instituciones es responsabilidad de todos los buenos ciudadanos.
Esto fue lo que nos llevó a pactar por tres años un acuerdo en el que hemos avanzado, pero del cual nos quedan metas por cumplir, como lo son las destinadas a garantizar, entre otras, una mayor transparencia y eficacia en el uso de los recursos públicos y las que determinen las nuevas reglas del juego de nuestra democracia electoral.
Nuestro aporte a la gobernabilidad e institucionalidad es un esfuerzo honesto que entiende que los panameños nos merecemos mucho más y que el trabajo entre los poderes del Estado debe ser un esfuerzo coordinado que permita el logro de los más elevados fines. Una correcta gestión pública se propone, como el método más idóneo para una gobernanza integral y sostenible, sin abandonar la crítica cuando se merezca y sin renunciar a defender posiciones contradictorias cuando las consideremos convenientes para los intereses de las grandes mayorías.
A lo largo de un año el contacto con las fuerzas vivas del país: empresarios, trabajadores, iglesias, medios de comunicación, productores, jubilados, organizaciones de mujeres, de educadores, estudiantes y moradores de diversas comunidades, nos confirmó que una mejor articulación entre gobernantes y gobernados, no es solo un deber, sino que es necesario y es posible.
Estos intercambios también nos dieron una nueva perspectiva sobre la realidad social que vive este país y que urge atender sin dilaciones ni excusas y por supuesto con la participación de la comunidad.
La nueva mayoría inédita que me apoyó el primero de julio del año pasado elaboró una agenda legislativa, que fue cumplida de manera satisfactoria.
Esa mayoría, hoy con una renovada composición me brinda su apoyo el cual asumo como un mandato, esto conlleva el compromiso de cada uno de ustedes para replantearnos las reglas de la acción política, que no pueden verse en función de intereses personales o de grupo.
Los ciudadanos están cansados de la corrupción, la doble moral y la ausencia de transparencia en la gestión pública.
Toda sociedad que se precie de democrática requiere servidores públicos que asuman la rendición de cuenta como lo que es, la lógica consecuencia de una gestión transparente.
En este periodo se presentaron 83 anteproyectos por iniciativa de los Diputados, 41 proyectos del Órgano Ejecutivo, 10 del Órgano Judicial y dos del Tribunal Electoral. De los cuales fueron aprobados 72 en tercer debate.
Las Comisiones Permanentes duplicaron el número de giras de trabajo.
En este período legislativo, las visitas a la Casa de Justo Arosemena aumentaron en un 67 por ciento y la participación en los debates del pleno y las comisiones superó las 7 mil personas.
La transparencia de la Asamblea se ha visto fortalecida con la interconexión directa de los ciudadanos con las redes sociales, se duplicó el número de seguidores en la cuenta de twitter y más de 350 mil personas visitaron nuestra página WEB.
De lo expresado, se desprende que esta Directiva priorizó la relación con la gente, el contacto aumentó y elevó las expectativas de muchos sectores, expresándose en reuniones con grupos de la sociedad que ya habían perdido las esperanzas de ser escuchados.
Las demandas sociales cada día son mayores, cada grupo presiona para que el gobierno cumpla y para que la Asamblea Nacional apruebe leyes que resuelvan sus necesidades y se asignen mayores partidas presupuestarias a las instituciones que pueden atender sus exigencias.
Las demandas ciudadanas nos invitan a planificar y priorizar. Es necesario debatir y consultar para tomar decisiones correctas, algunas de las cuales no contarán con la aprobación unánime, pero el haber consultado y discutido nos da la seguridad y la autoridad necesaria que sostiene a las instituciones democráticas.
En mi experiencia, las decisiones que se toman con el método de la consulta y el consenso, favorecen más y lastiman menos.
Un ejemplo de que esta práctica es la acertada fue el debate de la ley de descentralización, la más consultada por esta Asamblea Nacional en los últimos años. En su aprobación logró la participación de más de 1,500 personas, antes que el proyecto fuese presentado por el Ejecutivo y una vez discutido en primer debate más de 1,700 ciudadanos, en todo el país, participaron e hicieron aportes.
Los efectos de esta Ley serán positivos para las comunidades, porque a largo plazo les dará una nueva estructura política y jurídica. No permitirá vuelta atrás en lo que a participación ciudadana respecta, al haber incorporado las aspiraciones sustentadas por los diferentes grupos de la sociedad civil.
Señoras y Señores:
Hoy iniciamos un tercer periodo y una nueva etapa en nuestra vida parlamentaria, precedida por hechos que han lastimado la imagen de la nación panameña a nivel mundial.
Panamá de manera permanente ha combatido los delitos internacionales en particular aquellos relacionados con el blanqueo de capitales, evasión fiscal, narcotráfico y terrorismo.
Esta asamblea ha aprobado un conjunto de leyes que le han dado sustento a este compromiso de país. A manera de ejemplo menciono las aprobadas el año pasado: Ley 10, que reforma el código fiscal; ley 18, que reforma el régimen de las acciones al portador y la Ley 23, mejor conocida como ley anti blanqueo.
En consecuencia, es inaceptable la inclusión de nuestro país en listas internacionales que violan e irrespetan la autodeterminación de una nación honesta, trabajadora y soberana que ha demostrado con creces que sabe y quiere hacer las cosas bien.
Hoy quiero reiterar nuestra disposición a seguir colaborando para fortalecer nuestra capacidad como país y combatir estos delitos internacionales.
La lucha contra la corrupción, sigue siendo nuestra preocupación. Y en este sentido hacemos nuestra la posición de la Conferencia Episcopal Panameña cuando ha sostenido que: “nuestro país ganaría mucho si somos capaces de generar las condiciones que permitan cambios en la persona y en la sociedad, mediante el rescate de valores, la ética en la gestión pública y privada, así como en la acción ciudadana”.
Lo anterior solo es posible, tal cual señala la Conferencia, erradicando de nuestra cultura la corrupción y la impunidad, fortaleciendo la institucionalidad y siendo capaces de construir una ciudadanía que apueste a un nuevo modelo de contrato social, estructurando procesos participativos e inclusivos que mejoren la calidad de vida de nuestras comunidades.
Existe un gran reto que debemos atender de manera impostergable, nuestro sistema educativo.
En 1979, cuando se derogó la reforma educativa, sin que hubiera una propuesta que la reemplazara, se nos dijo que en ese momento la educación había retrocedido 50 años. Desde aquel momento hasta hoy han transcurrido 37 años más, es decir nuestro sistema educativo en este momento tiene casi un siglo de atraso, es decir hemos sacrificado a cuatro generaciones de panameñas y panameños.
No es justo que tengamos que importar mano de obra calificada mientras en nuestras provincias, barrios y poblados se pierde el talento de miles de jóvenes panameños.
¿Cómo podemos alcanzar el estado de bienestar, reducir las desigualdades económicas y propiciar la movilidad social de las personas, si no convertimos en política de Estado el tema educativo?
En una era en que la ciencia, la tecnología y el conocimiento constituyen el mayor generador de riqueza, los panameños tenemos la oportunidad de garantizar que las futuras generaciones tengan acceso a mejores niveles de empleo y salario.
La experiencia mundial demuestra la estrecha relación que existe entre el nivel de desarrollo de los países y las fortalezas de los sistemas educativos, la investigación científica, la tecnología y el acceso de los ciudadanos al disfrute de sus derechos culturales.
A partir de este momento ofrecemos el espacio de la Asamblea Nacional para contribuir al debate de los retos y necesidades de la educación panameña.
El año pasado, con el tema del fenómeno del niño, fui invitado a la Asamblea anual de la Asociación Nacional de Ganaderos. Esta reunión me permitió confirmar las angustias de quienes producen los alimentos que consume la población.
Los productores han señalado que no existe una política integral que trascienda la permanencia de los gobiernos; que atienda a este sector y no lo haga depender exclusivamente del modelo importador que encarece la comida de los ciudadanos y empobrece el campo, especialmente en un momento en el que los fenómenos climáticos no dan buenos presagios.
Por ello es vital que juntos hagamos un esfuerzo, nosotros los diputados, el ejecutivo y miembros del sector, para convocar un gran dialogo nacional por el agro. Un diálogo que nos lleve como país a establecer la ruta que deseamos para el desarrollo integral del sector agropecuario.
Un diálogo que nos marque los objetivos a corto, mediano y largo plazo, donde establezcamos el firme compromiso que lo consensuado se traduzca en leyes que impulsen la producción nacional y el rescate de un sector que lleva más de treinta años esperando por soluciones permanentes, y no los mismos paliativos de siempre.
Honorables Diputadas y Diputados:
La principal función de la Asamblea Nacional es la aprobación de las leyes que necesita el Estado para su transformación, la sociedad para su cohesión y los ciudadanos para lograr su verdadera incorporación en el desarrollo nacional.
De los tres debates que requiere la aprobación de una ley, el más participativo y desde luego, el lugar en donde se examina un proyecto es el primer debate en las Comisiones Permanentes.
El primer debate es la primera cara de la Asamblea Nacional. De allí que es necesario el funcionamiento eficiente de las Comisiones Permanentes, como un medio que genere más y mejores leyes para el país.
Quiero invitar a todas las bancadas y a todos los Diputados a que revisemos juntos el funcionamiento de nuestra institución, aumentemos la iniciativa legislativa con anteproyectos de ley que beneficien a la población y los exhorto, Honorables Diputadas y Diputados, a que le demos el primer debate a los anteproyectos que presentan los colegas y que son asignados a una determinada comisión.
También quiero hacerles un llamado para que rechacemos con firmeza, a aquellos que en busca de respaldo a sus aspiraciones personales, realizan campañas y críticas infundadas en contra del trabajo que desarrolla la Asamblea Nacional con la intención de desenfocarnos de nuestras tareas.
Fortalecer la Asamblea Nacional es tarea de cada Diputado y de los funcionarios que en ella laboran. Es por ello que considero importante, la proyección social que debemos darle a este Órgano del Estado.
Una nueva generación nos está exigiendo a la clase política que la incorporemos y eso solo es posible si hacemos la conexión necesaria entre generaciones.
El sistema democrático debe perfeccionarse incluyendo a todos, debe rebasar el límite de los partidos políticos.
Creo sinceramente, que debemos proyectar nuestra institución en las aulas escolares, no solo a través de la Asamblea Juvenil.
Si queremos que nuestros jóvenes sean nuestro relevo natural, y que nuestra juventud se interese de manera genuina en los temas del Estado panameño, llevemos la Asamblea a sus barrios, a sus salones de clase.
Un ejemplo de que esto es posible, lo brindan los estudiantes de la Universidad Santa María La Antigua que han solicitado los salones donde sesionan las Comisiones Permanentes para realizar un campeonato de debate.
Dentro de los retos que nos depara este tercer período está la aprobación del Código electoral, fruto del trabajo de la Comisión Nacional de Elecciones y en la que todos los partidos y miembros de la sociedad civil han participado.
El debate de este Código, será conducido con responsabilidad y con la participación de todos los actores de la vida electoral del país.
Somos conscientes del papel que juega este código en la vida político-institucional de la nación, tener las reglas del juego claras nos permite garantizar el perfeccionamiento de la democracia.
Nos ha tocado un momento clave en el desarrollo y crecimiento, material y espiritual de nuestro país.
Para Panamá se han abierto las grandes avenidas del crecimiento económico, cultural y político; una oportunidad que no debemos desaprovechar y en la cual es decisivo el papel de cada diputado.
A la confianza que ustedes han depositado en mí, les respondo invitándolos a mirar con optimismo la actual coyuntura de este Panamá que amamos.
Si lo logramos, en su momento seremos ejemplo de esas mismas generaciones, que orgullosas podrán decir que esta Asamblea de Diputados supo jugar con responsabilidad el papel histórico que le ha correspondido.
Viene a mi mente un pensamiento del maestro Mahatma Gandhi: “La diferencia entre lo que hacemos y lo que somos capaces de hacer, bastaría para solucionar la mayoría de los problemas del mundo” y yo agregaría: ¡Ya ampliamos el canal, ahora es tiempo de ampliar sus beneficios para todos!
