Exalcalde Alex Lee y otros 2 pidieron protección de poderosa banda de Colón
Frank Ábrego reveló que 29 líderes nacionales de bandas están en la isla y confirmó que tres políticos, entre ellos el alcalde Alex Lee, fueron llevados allí por vínculos con el crimen.
El exalcalde de Colón, Alex Lee, además de Javier Lynch y Orlando Salazar solicitaron al llegar a la cárcel de la provincia ser ubicados en un sector bajo la “protección” de una de las bandas más poderosas de la provincia, reveló el ministro Frank Ábrego.
Los detenidos alegaron haber sido amenazados y por tema de seguirdad presentaron la solicitud en la cárcel, según el ministro.
Para Ábrego, esa petición constituye un indicio que debe ser considerado dentro de las investigaciones, aunque aclaró que los procesos judiciales continúan y que no puede revelar detalles de las pesquisas.
El planteamiento del ministro se conoce luego del traslado de los tres detenidos a Coiba, donde permanecen bajo un esquema de máxima vigilancia junto a otros privados de libertad considerados cabecillas de pandillas.
¿Por qué fueron enviados a Coiba?
Ábrego explicó que la medida tiene dos objetivos: evitar que los detenidos mantengan contacto con estructuras criminales y preservar su seguridad mientras avanzan los procesos en su contra.
El ministro confirmó que actualmente 29 jefes de pandillas que operan en el país permanecen recluidos en Coiba.
De ese grupo, ocho serían, según Ábrego, cabecillas relacionados con el negocio de las drogas en Colón y con la coordinación de grupos que operan en diferentes barrios.
La estrategia busca cortar las comunicaciones de estos privados de libertad para impedir que continúen ejerciendo liderazgo desde prisión.
“Eso no tiene nada que ver”
El traslado de Alex Lee también provocó cuestionamientos políticos.
El diputado Jairo “Bolota” Salazar había señalado que la decisión podía estar relacionada con las críticas que ha realizado en la Asamblea Nacional contra los estamentos de seguridad.
Ábrego rechazó esa posibilidad y negó que el traslado fuera una represalia.
El ministro insistió en que la decisión responde a razones de seguridad y que las investigaciones están en manos del Ministerio Público y la Dirección de Investigación Judicial (DIJ).
Por tratarse de investigaciones en curso, dijo que no puede adelantar información sobre los expedientes.
29 jefes en Coiba y 80 en Chiriquí
El aislamiento de los cabecillas es parte de una estrategia penitenciaria más amplia.
Ábrego detalló que en el pabellón de máxima seguridad de la cárcel de Chiriquí permanecen alrededor de 80 líderes de pandillas.
El propósito es limitar su capacidad de comunicación y evitar que continúen dirigiendo actividades criminales desde los centros penitenciarios.
Los recluidos en Coiba permanecerán en la isla hasta que existan condiciones para trasladarlos a una cárcel de máxima seguridad. Entre las opciones mencionadas por Ábrego está el nuevo centro penitenciario que se construye en el área de Divisa, aunque aclaró que esa decisión corresponde al Ministerio de Gobierno y al sistema penitenciario.
59 pandillas desarticuladas, pero quedan 121 activas
El ministro también puso sobre la mesa las cifras de la ofensiva contra las pandillas.
Desde su llegada al Ministerio de Seguridad, aseguró, 59 pandillas han sido desarticuladas, mientras que 121 estructuras criminales permanecen activas.
Ábrego reconoció que, pese a los golpes propinados a estas organizaciones, los homicidios continúan aumentando.
Según explicó, las estructuras que permanecen activas mantienen disputas por territorios, puntos de venta de droga y conflictos internos, lo que mantiene la presión sobre distintos sectores del país.
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