Falta de insumos golpea a 35 familias en albergues de Quebrada Grande
Unas 400 personas en albergues del sur de Soná denuncian falta de comida y agua potable tras el sismo.
La incertidumbre y la preocupación siguen creciendo entre las cerca de 400 personas que permanecen en albergues improvisados en comunidades del sur del distrito de Soná, provincia de Veraguas, luego de que el terremoto del 9 de octubre y sus constantes réplicas devastaran gran parte de las viviendas en sectores como Madre Vieja, San Lorenzo, Quebrada Grande y otras localidades.
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Los damnificados manifestaron su inquietud por la lentitud con que avanzan los trabajos para reconstruir sus casas, mientras enfrentan condiciones cada vez más difíciles en los refugios, donde aseguran que comienzan a escasear los alimentos y el agua potable.
Mal tiempo y afectaciones de salud en niños
A esta situación se suma el mal tiempo que persiste en la región y la aparición de cuadros de dolores estomacales, fiebre y tos en algunos niños, lo que aumenta la preocupación de las familias que llevan varias semanas fuera de sus hogares y sin condiciones adecuadas para vivir.
Los afectados también precisaron que, durante los últimos días, gran parte de la ayuda humanitaria que han recibido proviene de personas particulares y organizaciones solidarias que se han trasladado hasta estas comunidades para brindarles asistencia ante las necesidades que siguen enfrentando.
Lento avance en la reconstrucción de viviendas en Quebrada Grande
Edilma Hernández, residente de Quebrada Grande de Soná, quien perdió todas sus pertenencias y su vivienda a consecuencia del movimiento sísmico, expresó su preocupación por la poca celeridad de los trabajos de reconstrucción.
Explicó que, aunque las autoridades han realizado inspecciones en el área, todavía no se observa un avance significativo en la construcción de las nuevas viviendas. Indicó que en esa comunidad permanecen 35 familias en albergues y que, hasta el momento, solamente se ha iniciado la construcción de cinco casas.
La damnificada sostuvo que existe una población que continúa esperando una respuesta concreta para superar esta crisis y recuperar, cuanto antes, un techo digno donde vivir.
Mientras tanto, las familias afectadas hacen un llamado urgente a las autoridades para que aceleren la reconstrucción de las viviendas y garanticen el suministro de alimentos, agua potable y atención médica, especialmente para los niños y adultos mayores que permanecen en estos refugios improvisados.
Para estas comunidades del sur de Soná, la emergencia no ha terminado: el terremoto destruyó sus hogares, pero la espera, la incertidumbre y las necesidades básicas siguen golpeando a quienes lo perdieron prácticamente todo.
