¡Firme la ley, Mulino... o lo maldicen los viejitos!
Ávila aseguró que muchos jubilados viven con recursos mínimos y que, en ocasiones, deben decidir si compran comida o medicamentos.
¡La papa caliente está en manos del presidente José Raúl Mulino! Los gremios de jubilados le pidieron que se “ponga la mano en el corazón” y sancione el proyecto de ley 226, aprobado en tercer debate por la Asamblea Nacional, que contempla nuevos descuentos para jubilados, pensionados y adultos mayores en entretenimiento, transporte, hospedaje, alimentación y atención médica.
Y los jubilados no se anduvieron con cuentos.
“Señor presidente José Raúl Mulino, hágalo por nosotros los viejitos que la estamos pasando difícil. No le tiemble la mano y firme el proyecto de ley 226 y no haga que los jubilados lo maldigan cada vez que escuchan su nombre, sino que lo recuerden como un gran estadista cuando deje la Presidencia”, disparó Héctor Ávila, dirigente de la Asociación de Jubilados Fecha.
Ávila aseguró que muchos jubilados viven con recursos mínimos y que, en ocasiones, deben decidir si compran comida o medicamentos.
A su juicio, los descuentos contemplados en la nueva ley permitirían que miles de adultos mayores tengan una vida más digna después de haber trabajado y aportado durante décadas al país.
Por su parte, Dinora de Farfán, de los Jubilados Independientes, también le lanzó su mensaje al mandatario:
“Presidente, necesitamos esa firma para poder dormir tranquilos. No se olvide de nosotros, porque gracias a nosotros hay patria”.
Guillermo Cortés, dirigente de la Coordinadora de Jubilados Mundos, rechazó los temores expresados por sectores empresariales, especialmente restaurantes y hoteles, sobre el impacto económico de los descuentos. Cortés sostuvo que los jubilados podrían convertirse incluso en clientes más frecuentes.
“Si antes les vendían seis platos de comida a los jubilados, ahora venderán 14. Igual los hoteles verán un aumento en la ocupación, porque los viejitos no guardan nada y aprovechan todos los descuentos que les ofrezcan”, afirmó.
Mientras los jubilados meten presión, Mulino reconoce que tiene una papa caliente entre las manos.
El mandatario convocó a representantes de los gremios de jubilados y empresarios a la Presidencia para buscar fórmulas que permitan hacer viable la propuesta, luego de que la aprobación de la iniciativa generara opiniones divididas.
“Si la veto, el malo de la película con los viejitos soy yo, y no es así, porque a mí nadie me preguntó y estoy seguro de que a nuestras entidades que rigen las finanzas tampoco”, señaló Mulino.
El Presidente recordó que, por mandato constitucional, corresponde al Ejecutivo, mediante el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), planificar los ingresos y gastos del Estado.
Mulino tiene 30 días para sancionar o vetar el proyecto y advirtió que debe encontrarse una fórmula que permita que la ley sea económicamente sostenible a través de los años.
“Yo tengo un calendario que hay que cumplir constitucional; o se sanciona o se veta”, recalcó.
Así que la pelota está en la cancha presidencial: los jubilados quieren la firma, los empresarios quieren garantías y Mulino busca que la cuenta cuadre.
