Nacional - 19/4/26 - 02:47 PM

¡Infierno sobre ruedas! Miles de conductores secuestrados por el pedal

Mientras los atletas coronaban su travesía de 125 kilómetros, el resto del país esperaba la liberación de las calles.

 

Por: Redacción / Crítica -

Una pesadilla vial vivieron los conductores del oeste este domingo. Lo que debía ser una jornada de esparcimiento deportivo se transformó en un nudo de metal y frustración cuando el tránsito en Panamá colapsó bajo el paso de más de 5,000 ciclistas. 

El Gran Fondo Océano a Océano 2026 tomó las riendas de las carreteras, dejando a su paso kilómetros de vehículos detenidos y una movilidad urbana herida de muerte.

El epicentro de la crisis se situó en la autopista Arraiján–La Chorrera

Desde las primeras horas del día, el tramo crítico entre Bique y Vacamonte se convirtió en un embudo humano hacia la vía Centenario. Quienes intentaban cruzar hacia la capital se toparon con un muro de restricciones que convirtió un trayecto rutinario en una prueba de paciencia extrema bajo el sol dominical.

La parálisis no fue casualidad, sino el resultado de un blindaje total para garantizar la seguridad vial de los competidores. 

En la vertiente atlántica, la autopista Madden-Colón fue clausurada desde las 5:00 a. m. a la altura de Cuatro Altos, cortando la conexión vital hacia el Pacífico. 

El efecto dominó no tardó en aparecer: el intercambiador de Sabanitas se saturó en cuestión de minutos, eliminando cualquier vía de escape rápida para los usuarios.

Ante el cierre de las rutas principales, la carga vehicular se volcó con desesperación hacia las vías alternas. 

La carretera Transístmica, señalada como el alivio para el caos, terminó desbordada por una marea de autos que avanzaba a paso de tortuga. Esta saturación dejó en evidencia, una vez más, la extrema dependencia de Panamá Oeste de apenas un par de arterias principales que colapsan ante cualquier evento masivo.

Mientras los atletas coronaban su travesía de 125 kilómetros, el resto del país esperaba la liberación de las calles. 

Se estima que la circulación recupere su ritmo habitual una vez que las autoridades retiren la señalización del evento y los últimos ciclistas abandonen el pavimento, devolviendo por fin la ciudad a los conductores.