Panamá, con más oficiales que un ejército
La Fuerza Pública panameña registra un exagerado crecimiento de su oficialidad. Hay 84 comisionados (coroneles), 130 subcomisionados (tenientes coroneles), 170 mayores, 430 capitanes, 1,859 tenientes y 2,108
Luis René Abrego
La Fuerza Pública panameña registra un exagerado crecimiento de su oficialidad. Hay 84 comisionados (coroneles), 130 subcomisionados (tenientes coroneles), 170 mayores, 430 capitanes, 1,859 tenientes y 2,108 subtenientes.
Los desembolsos no son bajos. Un jefe de cada servicio de la Fuerza Pública (Policía Nacional, Senan, Senafront y SPI) gana en promedio $9,000 mensuales. Los comisionados reciben hasta $5,600, los Subcomisionados $4,200, los mayores $3,000 y los capitanes $1,900.
En la época de las Fuerzas de Defensa, nunca se pasó de 6 coroneles que eran el Estado Mayor: G-1, G-2, G-3, G-4, G-5 y el Tránsito. Los tenientes coroneles no pasaban de 10 y los mayores eran los jefes de Zona.
En la vida castrense, un coronel es jefe de una brigada, es decir, 3 batallones, y cada batallón son 500 soldados. Los batallones están al mando de los tenientes coroneles.
Con base en esas cifras, Panamá debería tener en sus filas 126,000 efectivos en su pie de fuerza, pero en la realidad no llegan ni a 30,000 efectivos.
Hay tantos comisionados y subcomisionados que el gobierno actual está asignando comisionados no solo en altos cargos del aparato de seguridad -como debe ser- sino que han llegado a varios ministerios y entidades.
Un veterano oficial en retiro recomendó mejor poner a trabajar a esa cantidad de oficiales en tres turnos, en vez de darles un "hueso" suave en los ministerios y mantener el “status quo”.
El jefe de la Policía Nacional, Omar Pinzón, reveló que ellos tienen 58 comisionados y algunos cumplen funciones en el Senan, Sistema Penitenciario, Migración, entre otros.
Rubén Murgas advirtió de "decenas de altos oficiales de la Policía asignados a la Autoridad de Aduanas. Ojo policías y militares, no deben dar órdenes a civiles. ¿Militarismo?, cuestionaba el periodista.
La presencia de uniformados en Aduanas parece ser un viejo plan Made in USA, que está implementando la administración del mandatario Juan Carlos Varela.
Respecto al caso de la Policía, el director Pinzón descartó que algún oficial esté asignado a algún otro ministerio; todos forman parte del Ministerio de Seguridad. "No tengo comisionados ni sub- comisionados en otra institución", pero sí aportamos oficiales al Servicio de Protección Institucional (SPI), añadió.
Omar Pinzón fue interrogado respecto a una lista sobre oficiales en supuestas actividades delictivas. Tenemos la autodepuración dentro de la institución, si los servicios de inteligencia, asuntos internos o judicial nos marcan a un oficial en actividades sospechosas, se le da seguimiento y es expulsado. Nuestra filosofía es cero tolerancia a la corrupción, afirmó el director de la Policía.
Para el comisionado retirado Milton Castillo, el crecimiento desmesurado de la oficialidad y el desembolso financiero que representa es una responsabilidad de todos los gobiernos. Para evitar esa situación, Castillo recomienda reglamentar un adecuado escalafón de servicio.
¡Servir en otros ministerios podría ser considerado un servicio especial también reglamentado, pero no usarlo como burladero!, señaló el oficial que participó en la asonada golpista del 16 de marzo de 1988 contra el general Manuel Antonio Noriega.
Para el exministro de Gobierno Renato Pereira, contar con una buena planilla de oficiales superiores sería una ventaja en la lucha contra 250 pandillas y 5,000 pandilleros, en un país donde el crimen organizado y la delincuencia común tienen en jaque a la sociedad por la ley penal, sistema penitenciario permisivo, jueces y fiscales atemorizados y una población paralizada por la ferocidad de los pandilleros.
Según el también abogado y comentarista, la inseguridad en Panamá tiene rango superior a una epidemia. Hace poco se cometían 23 homicidios por cada 100,000 habitantes al año, sobre todo en los sectores menos favorecidos.
A juicio de Pereira, esa élite de oficiales junto a funcionarios vinculados a la seguridad ciudadana y a la jurisdicción penal, podrían planear y ejecutar una estrategia para sacar de circulación a los pandilleros y asegurar la seguridad de todos. Contener la ola criminal es posible. Disponer de una Fuerza Pública con una oficialidad superior competente es una ventaja, es la opinión del exministro.