Solución a la tensión alta o hipertensión
Dr. Ludwig Johnson Usted tiene tensión alta. Se toma su pastillita. Se ve con su cardiólogo. La tiene controlada. Pero ni usted ni su cardiólogo saben
Dr. Ludwig Johnson
Usted tiene tensión alta. Se toma su pastillita. Se ve con su cardiólogo. La tiene controlada. Pero ni usted ni su cardiólogo saben que no es tensión alta. Es resistencia a la insulina. Por eso seguirá de por vida medicado. Porque su pastilla es para bajar la tensión. No para evitar que le suba. Porque su pastilla es para la consecuencia. No para la causa. Porque su pastilla controla, no cura. Porque usted no está yendo al meollo del asunto. Usted no está medicando el meollo del asunto. Usted no está atacando el meollo del asunto. Porque su cardiólogo o su endocrino olvidaron indicarle el test de tolerancia glucosada con 75 g de glucosa en tres tiempos. Y jamás podrán hablarle de “cómo arreglar el tubo roto, para no seguir teniendo que pintar la grieta en la pared con medicinas”.
¿Tiene tensión alta y ahora acumula grasa en la cintura? ¿Le ha salido una barriga que no se le quita con nada? ¿Ya le han dicho que tiene hígado graso? Usted tiene resistencia a la insulina. Debe tener tratamiento para esta condición . No suspenda su pastilla para la tensión arterial, no estamos diciendo eso. Busque un médico experto en el diagnóstico y tratamiento de la resistencia a la insulina. De lo contrario, seguirá con los años añadiendo medicinas a su arsenal antihipertensivo. Porque al igual que sus amigos que empezaron como usted, usted también terminará con dos o tres o cuatro pastillas para bajarle la tensión. Hoy tal vez baste con una, pero eventualmente necesitará más, hasta tener a los tres mosqueteros: fatiga, falta de memoria y depresión. Este, el mejor escenario. El infarto o ACV el peor. Porque, como sabrá, la mayor cantidad de infartos en el hipertenso sucede en momentos en los que tiene la tensión controlada. ¿Por qué? Porque el tratamiento quita el síntoma, pero no la causa del síntoma.
Recuerde, no importa lo que haga, si no hace lo que importa. Y lo que importa es revertir el síndrome metabólico. No sólo controlarse la tensión.
¿Qué eleva los triglicéridos?
Las harinas, las granolas, los dulces, los jugos de fruta... los carbohidratos. No las grasas. Los triglicéridos son “made in home”. Porque se tiene resistencia a la insulina. Si una persona tiene consistentemente los triglicéridos elevados, lo más seguro es que tenga grasa en la cintura e hígado graso. ¿Por qué? Porque es parte del combo. Parte de la cajita feliz. “McResistencia” a la insulina.
¿Cuál es el tratamiento?
No harinas ni dulces después de las 10:00 a.m. Metformina (con su médico), alpha lipoic acid. Los triglicéridos elevados hacen que el colesterol se oxide y sea realmente malo. Los triglicéridos elevados, realmente elevados, pudieran hasta producir una pancreatitis. Y esto sería una emergencia. El ajo sí. Me gusta. En dosis que dé mal aliento y olor en el sudor. Menos, sirve poco. Pastillas odorless son la opción para los que no quieran heder.
Y los omega 3 no son mis favoritos. Uno, porque hay que tomar al menos tres cápsulas por día y muchos no las toleran por el reflujo que les produce el sabor a sardina. Dos, porque es son omega 3 que contienen altas dosis de mercurio, salvo que el pote indique que es de alta pureza, cosa que no abunda en el mercado. Y tercero, porque es una grasa, al destapar el pote, que se oxida muy fácilmente. Se pone rancio. Pierde su virginidad. Su efectividad. Ya no es virgen. Mucho menos extravirgen. Ideal sería tomarlo en forma líquida. En los EE.UU. lo consigue en neveritas en las tiendas naturistas. ¿Quiere algo natural que ayude diferente? Magnesio. Por Dios. El dios magnesio.
