Soná sigue temblando de miedo tras el terremoto
El temor se ha apoderado de Kendrick, de 5 años, rescatado de entre los escombros de su vivienda en El Paraíso n.° 3, en Soná, tras el terremoto que sacudió al país.
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—¿Tienes miedo aún? —le preguntaron.
—¡Sí! —respondió mientras jugaba con el celular de su mamá, sentado en una silla bajo una carpa donde vive con su familia.
Su madre contó que el miedo es constante. Cuando un vecino les ofreció alojamiento, Kendrick, al entrar en una casa de bloques, le advirtió: «¡Mamá, es de bloque la casa, se va a caer!». El pequeño teme volver a quedar sepultado.
Momentos de angustia
Reymundo González, padre de Kendrick, relató a Crítica los momentos de angustia que vivió su familia. Al comenzar el temblor, todos salieron de sus viviendas, pero al reunirse afuera descubrieron que faltaban Kendrick, un primo de 7 años y una tía que se había quedado con ellos.
La mujer protegió a los dos niños debajo de una cama de hierro.
«Cuando mi esposa me dijo que mi hijo no estaba con ella y yo vi que tampoco estaba conmigo, empezamos a buscarlo y a llamarlo: “¡Kendrick, Kendrick, hijo, dónde estás!”. Pero no respondía… Llegamos a pensar lo peor», contó Reymundo.
Tras varios minutos de búsqueda, escuchó una voz entre los escombros.
«¡Papá, aquí estoy!», gritó el pequeño.
Reymundo y varios vecinos buscaron hasta encontrar con vida a los tres familiares.
«Un vecino me ayudó a sacar a mi hijo y lo cargó en sus brazos», relató el padre, quien también ayudó a su hermana y a sus sobrinos. La mujer sufrió un golpe en el brazo por los escombros.
Salieron con vida, pero lo perdieron todo
Jessica Fuller y su familia también vivieron momentos de terror. Sus viviendas quedaron reducidas a escombros.
Jessica contó que estaba en la sala comiendo junto a su bebé de 10 meses cuando sintieron el movimiento sísmico. Corrieron hacia afuera y, a pocos metros de la puerta, vieron cómo las casas colapsaban.
Todos sobrevivieron, pero sus años de esfuerzo quedaron reducidos a escombros.
La peor llamada
Máxima Díaz se encontraba en la ciudad capital durante la semana del terremoto. El viernes recibió la noticia de que su casa había sido destruida.
Su sobrino, que cuidaba la vivienda, no estaba dentro cuando ocurrió el sismo. Sin embargo, después del derrumbe, le avisaron por teléfono de los daños.
«Cuando llegué a mi casa y la vi destruida, fue un impacto muy fuerte para mí, un golpe fuerte», manifestó.
Once días sin respuestas
Estas tres familias, entre las decenas afectadas en Soná, comparten la incertidumbre. Once días después del terremoto, aseguran que no han recibido respuestas sobre el futuro de sus viviendas: si serán reconstruidas o tendrán que ser reubicadas.
Reymundo González afirmó que solo el representante del corregimiento se ha acercado a conversar con ellos. Mientras esperan noticias, duermen en carpas y temen que los niños se enfermen.
«Perdimos todo. Nuestros enseres quedaron bajo los escombros, todo aplastado», lamentó González, mientras su padre intentaba rescatar algunos artículos entre los restos de la vivienda.
«Pedimos una ayuda inmediata de las autoridades, que nos digan qué va a pasar», reclamó.
Jessica tampoco sabe qué ocurrirá con su casa ni con la de su madre. Ella y sus hijos siguen bajo carpas, expuestos a las fuertes lluvias que caen en el distrito.
Máxima, por su parte, desconoce si debe demoler su vivienda o dejarla en pie. Asegura que ninguna autoridad se ha presentado para orientarla. Además, el terreno donde instalaron las carpas se llena de lodo cuando llueve y sus pertenencias terminan mojadas.
Las familias han recibido donaciones y apoyo de personas solidarias, pero aseguran que ninguna autoridad local o nacional les ha dado respuestas.
Iglesias en ruinas, pero la fe sigue en pie
El terremoto también golpeó los dos principales templos de la cabecera de Soná: el Santuario de San José y la iglesia San Isidro Labrador, que quedó en ruinas.
El templo, con 149 años de historia, sufrió el derrumbe del campanario, daños en varias imágenes religiosas y afectaciones en gran parte de su estructura.
Este fin de semana comenzó el rescate de objetos de valor sentimental para la comunidad, incluida una reliquia del papa Sixto II, santo y mártir de la Iglesia católica, que se encontraba en el templo.
El párroco Juan José Concepción informó a Crítica que, una vez recuperados los objetos, se procederá a demoler la estructura. El Ministerio de Cultura se encargará de la reconstrucción, por tratarse de una iglesia colonial.
«Esperamos que la iglesia sea construida lo más parecida posible», expresó el párroco.

