Al gran maestro y amigo Eudoro ‘Lolo’ Silvera
Continuación del artículo: “Artista Nacional” “Eudoro “Lolo” Silvera”. Publicado en la página: https://cassioppea.wordpress.com/artistas/.
“Pasé a Nueva York para estudiar pintura, pero seguí con la música, que siempre fue pasión para mí. Cantaba para ganarme la vida, en iglesias, en coros, en eventos sociales. Mi primera exposición la cubrí en Nueva York en 1942, en un local, obvia y curiosamente llamado “Artist’s Gallery”. Eran óleos en los cuales era evidente la influencia del realismo socialista mexicano. La presencia de Diego Rivera se daba en los temas y en los rostros, manos y gestos. Solamente que yo lo hacía a “lo panameño” y pintaba el dolor de los oprimidos y su sufrimiento y, obviamente, también su ternura y su inocencia humana. Dentro de la tendencia Rivera, para mí, era el nombre clave, si bien admiraba también a Orozco, Sequeiros y a uno que poco se mencionaba entonces y que, sin embargo, consideraba como muy bueno, Fernando Leal, y otro, de apellido Dosamante. En dos oportunidades viajé a Panamá, en 1945 y en 1950, ya para quedarme”.
“Cuando uno pinta, el problema es un problema de espacio. Se trata de tela que hay llenar o cubrir. Y eso es lo que hay que resolver. Luego viene lo del color. Hay que armonizar el espacio con el color. ¿Cómo hacerlo? Cada cual hace su intento sin saber que lo hace porque para él es algo natural. Tiene que dar un “todo” final, pero tiene que darlo de forma tal que no se capte el esfuerzo que le ha costado. Este esfuerzo se queda o se debe quedar con el artista. Él tiene que entregar una obra que cautive a quien la mire porque todo parece tan fácil a la retina. Es un problema de retina y así debe darse. Intelectualizar aquello es un problema de pedantería absoluta. Quien lo hace, considero, es gente poco segura de ella misma y por eso tiene que darle una respuesta a algo que no lo tiene”.
Finaliza el artículo.
Continúa.