Análisis
Redacción
Si bien es cierto que tradicionalmente los grupos izquierdistas no han gozado de la simpatía popular, vale la pena reconocer que dentro de sus filas militan hombres y mujeres de aquilatado talento intelectual, por lo que sus análisis merecen siempre ser tenidos en cuenta por su profundidad conceptual.
No hace falta ser marxista para darse cuenta de que los señalamientos hechos por el Frente por la Defensa de los Derechos Económicos y Sociales (Frenadeso) apuntan su norte a la brújula del sentido común.
Es una realidad la existencia de un “establishment” o bloque de poder, segmentado en distintos órdenes de la vida nacional, y que opera en función de sus intereses particulares, dejando de lado las necesidades de las grandes mayorías.
Este bloque de poder, con ramificaciones en la llamada sociedad civil, controla gremios, que son en realidad grupos de presión política. También ejercen influencia sobre los medios de comunicación social, manipulando la formación y dirección de la opinión pública nacional.
No hay duda de que los diferentes segmentos de poder económicos, representados en la superestructura política por el partido gobernante y sus aliados, están unificados y gobiernan a contravía de las necesidades de los sectores populares.
Dice un viejo aforismo que “quien domina el poder económico dominará el poder político”. Es así que vemos cómo los Motta, los González Revilla, los Vallarino, los Varela y otros apellidos gobiernan juntos, a pesar de sus contradicciones aparentes.
Ejemplo es el caso Moncada Luna, que, al margen de los hechos que originan el proceso, ha sido condenado ya por los medios de comunicación, y que como bien dice Frenadeso, gente “sin moral ni prestigio” terminarán condenándolo.
Ante este panorama, no le queda más al pueblo que dar la batalla por la democracia y que no se imponga la agenda oligárquica y antipopular.