Anarquía
Las nuevas autoridades de Tránsito deberán poner orden rápidamente en las vías y calles de la ciudad capital, donde el mal manejo ha ocasionado situaciones lamentables.
Alfonso Zamora
Las nuevas autoridades de Tránsito deberán poner orden rápidamente en las vías y calles de la ciudad capital, donde el mal manejo ha ocasionado situaciones lamentables.
Hemos visto la reaparición de los “diablos rojos” en las principales avenidas de la ciudad capital, muchos de ellos en un estado no apto para la circulación, lo que no les impide, sin embargo, movilizarse a alta velocidad. Por otra parte, los busitos piratas que surgen por todos lados, sin que se sepa a ciencia cierta cuál es su ruta.
El establecimiento de un monopolio del transporte capitalino nos puso en manos de una sola empresa y sabemos, por ejemplo, que cualquier domingo en que se desarrolle una actividad deportiva, los ciudadanos acudirán en masa sin importarles la hora en que finalice y si deben trabajar el lunes siguiente.
Algo similar ocurre con quienes conducen vehículos particulares porque tienen la misma mentalidad que los del transporte masivo y corren a velocidades en calles citadinas, sin importarles el daño o muerte ocasionada a los peatones.
No nos hemos percatado de que la transformación vial capitalina no es para convertir nuestras calles en autopistas, sino para el mejoramiento del tráfico vehicular.
Urge una intensa campaña de educación vial y leyes rigurosas para quienes conduzcan sin importarles la seguridad de los demás y el dolor que puedan causar.
Lo cierto es que vivimos un caos general y la anarquía parece instalarse en nuestras calles y avenidas, como lo demuestra la actividad del transporte legal cuya estabilidad corre peligro, debido a la presencia de unidades que atraviesan una delgada línea hacia el ámbito ilegal.