Gaza, conflicto interminable
L as trazas de cohetes se marcan en el cielo sobre el aeropuerto internacional Ben Gurión en Tel Aviv. Una explosión se escucha en las cercanías a
Carlos Christian Sánchez
L as trazas de cohetes se marcan en el cielo sobre el aeropuerto internacional Ben Gurión en Tel Aviv. Una explosión se escucha en las cercanías a la terminal, la principal puerta de entrada al Estado de Israel. Este simple hecho causó pérdidas tremendas en la economía de este país, puesto que por espacio de dos días, las grandes aerolíneas norteamericanas y europeas decidieron suspender vuelos, por temor a que se repitiera el incidente del avión malasio MH17, derribado en el este de Ucrania.
Más al sur, en la franja de Gaza, arrecian los combates entre los milicianos del grupo extremista palestino Hamás y las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Aproximadamente, 56 soldados y 3 civiles israelíes han fallecido; mientras que los palestinos registran 1,530 muertos y más de 7,000 heridos desde el inicio del reciente conflicto. Sin embargo, este evento es un “déjà vu”, una repetición de acciones militares de parte y parte, una guerra interminable que viene ocurriendo desde 1947.
Sí, es verdad. Duele ver la tragedia de los civiles palestinos muertos en los operativos israelíes. De que niños y ancianos mueran a costa de la metralla de obuses y aviones. Pero igual hay que ver el otro lado. Hamás, a diferencia de Al Fatah y el Gobierno interino de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), persiste en no reconocer siquiera la existencia del Estado de Israel, fundado en mayo de 1948. Es más, en la tregua de dos a tres años entre cada incursión armada israelí, en Gaza se refuerza el odio y la estructura bélica de los yihadistas, que reciben apoyo de grupos extremistas, denominados como “terroristas” por Estados Unidos y organismos internacionales.
La franja de Gaza es una de las zonas más densamente pobladas del mundo. En un espacio de 360 kilómetros cuadrados, cerca de dos millones de personas habitan este territorio palestino. El bloqueo a la misma acrecienta el dominio de Hamás, quien controla todo. Los palestinos moderados que lidera el presidente Mahmud Abbas no tienen poder ni voz. Por ende, es un callejón sin salida.
Y el factor de los ataques con cohetes desde Gaza hacia Israel matiza la crisis. Si se detuvieran, no habría razón para la incursión israelí en esa región del Medio Oriente. Igual, las colonias y poblados del Neguev sufren el acoso de los misiles de Hamás. También allí el terror persiste, matando a civiles.
La tolerancia religiosa y política debe volver a Gaza. El extremismo, venga de donde venga, debe acabar. La coexistencia pacífica entre israelíes y palestinos es la única solución al conflicto. Saludos, amigas y amigos…