Mundo - 12/5/26 - 01:05 PM

Donald Trump busca inversiones billonarias y acuerdos en visita clave a Pekín

Según Bloomberg, Xi Jinping, podría anunciar junto a Donald Trump un billón de dólares en inversiones en la industria manufacturera en Estados Unidos, algo que podría contribuir a crear empleos en estados

 

Por: Pekín/EFE -

Pese a los minuciosos planes y tras un cambio de fecha, la visita del presidente Donald Trump esta semana a Pekín para reunirse con su homólogo Xi Jinping estará marcada por la crisis en Irán y las dificultades de Washington para reconducir la relación hacia los escasos terrenos en los que no existe una competencia agresiva y excluyente.

La visita estuvo prevista inicialmente para abril, pero la campaña militar de Estados Unidos e Israel contra Irán hizo que la cumbre con Xi se retrasara hasta esta semana.

La Casa Blanca no quería abordar unas delicadas negociaciones con Pekín con el ruido de la escalada contra Teherán, que tiene en China uno de sus principales aliados.

Aunque la escalada militar ha dado paso a un frágil alto el fuego y a lentas negociaciones para reabrir el estrecho de Ormuz, Trump llega a esta importante cita en desventaja, ya que Xi podría usar el bloqueo de la situación en Oriente Medio como palanca a la hora de tratar con el presidente estadounidense y su tradicional estilo negociador.

Según Anna Kelly, portavoz de la Casa Blanca responsable de temas de política exterior, la prioridad de este viaje es conseguir un acuerdo para "reequilibrar" la relación económica con China, con un enfoque en una balanza comercial y de inversión "justa".

El asesor económico de Trump, Kevin Hassett, dijo esta semana que Trump viajará a Pekín con una agenda "muy ambiciosa" y consideró que regresará de esta visita de Estado con "muchas buenas noticias para los trabajadores estadounidenses, para nuestras empresas y agricultores".

Trump quiere regresar con “billones”

Trump podría querer emular en China su gira por Arabia Saudí y los aliados del Golfo del año pasado, a la que acudió con un enfoque casi exclusivamente centrado en conseguir grandes compromisos de inversión por valor de más de un billón de dólares.

Según Bloomberg, Xi podría anunciar junto a Trump un billón de dólares en inversiones en la industria manufacturera en Estados Unidos, algo que podría contribuir a crear empleos en estados clave para los cálculos electorales del estadounidense, pero que, paradójicamente, ha levantado críticas de algunos líderes de opinión conservadores como Laura Ingraham, quien advirtió que la entrada de capital chino sería un "error gigantesco".

Lo que sí está confirmado es que el presidente estadounidense viajará, al igual que hizo en su gira por el Golfo, con los consejeros delegados de las principales empresas estadounidenses en los sectores de banca, aviación, tecnología e industria agropecuaria.

Probablemente, Washington y Pekín consideren más factible anunciar acuerdos que aumenten las importaciones chinas de grano estadounidense, especialmente soja, algo que tendría un impacto positivo entre los agricultores, un grupo esencial de votantes de Trump que se ha mostrado decepcionado con la gestión del mandatario por la guerra comercial desatada con China y que ahora tiene que lidiar con el alto precio del diésel por el cierre de Ormuz.

China le ha tomado la medida a Trump

Esta es la segunda visita de Trump a Pekín desde 2017, pero en esta ocasión Xi, en lo más alto del poder en China desde 2012, ha enfrentado los aumentos arancelarios anunciados progresivamente por la Casa Blanca con una paciencia estratégica que parece estar dando frutos.

Desde los anuncios arancelarios contra China, las importaciones estadounidenses desde el que fuera principal socio comercial han caído alrededor del 20%. 

Pese a ello, China ha conseguido exportar al resto del mundo más de lo que ha perdido de acceso comercial en Estados Unidos.

Según el experto del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), Scott Kennedy, "los líderes chinos están genuinamente confiados en su habilidad de maniobrar mejor que el presidente Trump y ganarle la partida en sus principales objetivos de política exterior", en parte tras haber hecho frente a los aranceles y las amenazas de limitar el acceso a chips avanzados con la decisión de detener las exportaciones de tierras raras.

En opinión de Melanie Hart, directora del China Hub del Atlantic Council, China "no va a hacer concesiones gratis" y uno de sus principales objetivos será obtener, a cambio, la relajación del control estadounidense de exportaciones por razones de seguridad nacional o gestos que reduzcan el apoyo estadounidense a Taiwán.