¡Inmorales!
P ara desarrollar este tema investigué, sin embargo, deseché información para compartirles con un lenguaje sencillo, sin tantos adornos que nos brinda la gramática, el sentir de
Yadira Roquebert
P ara desarrollar este tema investigué, sin embargo, deseché información para compartirles con un lenguaje sencillo, sin tantos adornos que nos brinda la gramática, el sentir de panameños que no comparten decisiones tomadas por políticos, que respaldaron en el pasado torneo electoral.
Previo a las elecciones, los candidatos se mostraban como la mejor opción, sus constantes visitas a las comunidades, acompañados de obsequios, donaciones, propuestas y respuestas que llegarían, siempre y cuando los respaldaran. Así, muchos se ganaron el voto del electorado.
Pasadas las elecciones, se divulgan hechos que nos dejaron sorprendidos; como el uso de bienes estatales para obtener votos; manejo de partidas circuitales, en las que se designaba sumas elevadas para comunidades que nunca recibieron beneficio, regiones donde impera la pobreza, con sus niños descalzos, escuelas multigrados, caminos que en el invierno se hace imposible transitar, en fin, muchas necesidades.
Los políticos, en su afán desmedido por salir elegidos, prometen lo que pueden y lo que no pueden hacer. Recientemente, se publica sobre la licencia con sueldo concedida a los abogados de profesión para que ejerzan, mientras, también, ocupan una curul. ¿Será que su interés personal está por encima de las promesas de campaña?
Expresaban unos adultos mayores que compartían un café: Es una verdadera inmoralidad. No fue para eso que los escogimos. Uno que en su vida laboral se desempeñó como juez, agregó: ¿Qué autoridad se atrevería a ir en contra de ellos?, ninguna, se respondió. Si tanto ama su profesión, entonces que pida licencia sin sueldo, agregó otro. Eso es antiético e inmoral, dijo malhumorado un cuarto adulto.
En otro sitio, un grupo de jubilados que esperaban atención médica, compartían el mismo tema, pero en vez de estar tan estresados como los anteriores, sonreían compartiendo un programa televisivo, en el que hacían mofa de los políticos, evidenciaban el poco respeto que se les tiene. Pero es que el respeto se gana, dijo uno.
En esta ocasión, expreso el sentir de algunos residentes de mi Panamá, el país de las oportunidades, quienes manifiestan su frustración por hechos y actuaciones que en nada envían un mensaje positivo. Se lamentan haber respaldado a candidatos que con su actuar le hacen daño a la clase política, pero, como enfatizó un elector enojado: ¡La factura se la pasamos en cinco años, a estos inmorales!