La mujer del césar
Reza un viejo refrán político que “la mujer del césar no solo debe ser honesta, sino parecerlo”, lo que les cae a pelo a las ejecutorias de varias figuras públicas del patio.
En el caso del diputado panameñista Luis Barría, este se ha apresurado a aclarar que los señalamientos hechos en su contra por un exsargento del Servicio de Protección Institucional (SPI) que lo acusó de “sembrarle” drogas en su carro son “falsas”, Barría, en apoyo a su tesis, esgrime un fallo de la Corte Suprema de Justicia, en el que dicho órgano se niega a abrir una investigación por esa denuncia.
La fiscalía a cargo de la investigación compulsó copias a la Corte de la declaración del exsargento del SPI, en la que se denunciaba al diputado; sus razones -ya sea de fondo o de forma- habrán tenido los magistrados para negarse a abrir la investigación.
Lo cierto es que desde el punto de vista formal, el diputado no tiene nada que ver con delito alguno relacionado con drogas porque así lo determinó un auto de la Corte Suprema, empero, queda en pie una serie de dudas que arrojan interrogantes sobre la imagen pública de este “padre de la Patria”.
¿Quién disparó sobre su residencia y por qué? ¿Por qué se insiste en cuestionar su ejecutoria al frente del Registro Público, durante el gobierno anterior?, esta y otras interrogantes gravitan en la conciencia pública y si bien es cierto, el señor Barría no tiene nada que temer a la justicia, como que en los panameños queda un mal sabor de boca por sus actuaciones.
Es por ello por lo que venimos insistiendo en que las actuaciones de nuestros políticos y diputados deben de ser prístinas, que no se halle mácula en sus ejecutorias públicas porque la sospecha hace más daño que la verdad desnuda.