Las Reliquias
A los objetos que conservamos de personas que fueron siervos de Dios (santos) los llamamos comúnmente reliquias.
El texto bíblico nos narra que Eliseo se queda con el manto que se le cayó a Elías y con el mismo le pide a Dios un milagro. Eliseo se apoya con el manto de Elías para hacer oración a Dios. Y como vemos lo más importante es que Dios le responde.
“Después, con el manto que se le había caído a Elías, golpeó las aguas, pero estas no se dividieron. Entonces dijo: “¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías?”. Él golpeó otra vez las aguas; estas se dividieron hacia uno y otro lado, y Eliseo cruzó.” (2Reyes 2, 14)
El caso que nos referimos es el del profeta Eliseo que estando ya muerto, Dios obra a través de sus huesos un milagro, al resucitar un muerto.
“Una vez, unos que estaban enterrando a un hombre, al divisar a una de esas bandas, arrojaron al muerto en la tumba de Eliseo y se fueron. Y apenas el muerto tocó los huesos de Eliseo, revivió y se puso de pie.” (2Reyes 13,21)
Al Dios obrar este milagro a través de estos objetos, está reafirmando al profeta Eliseo como su siervo. De la misma forma hoy día Dios obra milagros para reafirmar la vida y obra de una persona que ha sido su siervo bueno y fiel.
También en el Nuevo Testamento vemos cómo Dios sigue actuando por medio de los objetos que usaba Pablo.
“Dios obraba por medio de Pablo milagros no comunes, de forma que bastaba aplicar a los enfermos los pañuelos o mandiles que había usado y se alejaban de ellos las enfermedades y salían los espíritus malos.” (Hechos 19,11-12)