Marchar
Más de una vez alguien se ha molestado cuando digo que marchar no necesariamente significa amor a la Patria. No estoy en contra de los desfiles,
Milcíades Ortiz
Más de una vez alguien se ha molestado cuando digo que marchar no necesariamente significa amor a la Patria. No estoy en contra de los desfiles, mientras sean cívicos.
En varias ocasiones durante la dictadura y después molesta el despliegue de armamentos, uniformes, etc., de índole militar.
Los panameños siempre hemos sido un pueblo pacífico. Nuestros desfiles deben ser muestra de exaltación a las raíces folclóricas. Menos apruebo disfrazar a jóvenes con ropas que se consideran sexualizadas.
Queremos ver la pericia de una batutera... no sus muslos. Hay quienes consideran que si Ud. no presencia los desfiles, está negando el amor a la Patria.
Hablan mal de los que van a playas y montañas en los días patrios. Sobre todo los que salen del país en las ofertas que hay en esta época.
Realmente “cada persona es un mundo”, como dirían algunos en Garachiné. A nadie se le puede obligar a hacer lo que no desea... ¡Eso es vivir en democracia! Desfilar en lo físico es agotador y puede impulsar catarros si llueve.
Pies adoloridos, “calambres”, dolor muscular, deshidratación, insolación, dolor de cabeza son varios de los males que pueden sufrir los marchantes. Eso hay que tenerlo en cuenta, pues hay colegios y escuelas con representaciones numerosas. A la Patria se le quiere siendo una persona de bien, que cumple con las leyes de esta sociedad.
Si Ud. es un mal alumno o anda en “malos pasos”, por más que marche kilómetros hoy no dejará de ser un mal panameño.
Además, a la Patria hay que rendirle tributo todos los días, no solamente unos cuantos.
Conozco gente que nunca ha marchado pero son buenos panameños, no importa la edad que tengan.
Comprendo que esos desfiles para algunos son importantes. Varios irán para que los otros los vean. Más de uno pensará que de esa manera es “más cotizado” por las compañeras.
Aunque no lo crean, hay damas que admiran a los uniformes y no a la persona que va adentro (¿?). Claro que esos espectáculos sirven para recordar lo sucedido en nuestra historia. Pero no es la única forma. Añada que hay estímulo económico que beneficia a muchos. Bueno, cada uno tiene libertad para seleccionar lo que le conviene. “Adelante, uno, dos...”.