Muro
Primero no me gustó que pasearán un perro por el piso del bus. Tampoco que recorrieran la base del vehículo con un espejo buscando prófugos. Tercero, me
Milcíades Ortiz
Primero no me gustó que pasearán un perro por el piso del bus. Tampoco que recorrieran la base del vehículo con un espejo buscando prófugos. Tercero, me sentí mal cuando un funcionario con cara seria cerró la puerta del bus y las ventanas. Dos funcionarios del gobierno comunista de Alemania se instalaron en los primeros asientos del transporte. Ya habían revisado con detenimiento nuestros pasaportes. Estaba como turista en el borde de la Alemania comunista en los años setenta, en la ciudad de Berlín. Fui invitado por el gobierno capitalista de Alemania como periodista para que conociera ese país dividido. Su capital tenía un tenebroso muro vigilado por decenas de soldados desde garitas. Luego de perder la Segunda Guerra Mundial, una parte de la capital quedó bajo el mando de Estados Unidos. Otra de Inglaterra, Francia y Rusia.
Las diferencias económicas y sociales eran visibles entre los sectores capitalistas y el comunista. El menor desarrollo estaba en el lado comunista, en el que todo pertenecía al Estado y no había libertad de expresión ni de prensa. Tenía curiosidad por conocer ese lado. Ahora estaba en el bus herméticamente cerrado. Ya me habían advertido de las medidas de seguridad... para que los turistas no se fueran al lado comunista que era “mejor que los otros”. ¡Realmente era lo contrario! El recorrido fue a varios parques, monumentos y lugares históricos. No podíamos alejarnos del grupo que era vigilado por civiles comunistas. Al regreso tuve una impresión que nunca he olvidado. En las aceras la gente se aglomeraba a ver el bus turístico. No hacían ningún gesto por miedo a sufrir represalias. Solamente nos miraban con caras tristes, de miedo, de protesta contra el régimen en que vivían...
Ese muro que dividió a familias alemanas por años fue hace 25 años destruido por el pueblo al caer el sistema comunista. Murieron ciento treinta y ocho personas que trataron de saltar el muro. Por años los comunistas dijeron que era falso el modernismo de la otra parte. Que esa democracia que daba libertad económica, social y cultural era un “montaje” de propaganda capitalista. Los comunistas bloqueaban transmisiones de radio y televisión del sector capitalista para no “contaminar” a los que “disfrutaban” del gobierno dictatorial. Ojalá que en el mundo nunca más haya esos muros.