No creo en ese dios
¿Cómo creer en un dios que condena a unos a vivir en la miseria y vive tranquilo en el cielo sin importarle lo que le pasa a los pobres? No puedo creer en un dios que deja morir en los hospitales a los enfermos de cáncer y de sida y queda tan tranquilo. No puedo creer en un dios que permite que los malos sigan haciendo barbaridades todos los días y que además les vaya bien. Que viven gozando de inmensas fortunas sabiendo que han sido y son unos grandes ladrones. ¿Dónde está Dios cuando los sicarios matan a inocentes tantas veces? Mire monseñor, yo crecí en un ambiente católico rígido. Mis padres eran muy severos conmigo. Se me hacía ver que Dios castigaba a uno cuando hacíamos algo malo. Siempre temí a ese dios, pero no lo amé. Mire, no me gusta esa religión donde Dios aparece como un castigador y premiador. Que solamente está pendiente de mí si hago algo malo para registrarlo en un libro y después sacarlo a relucir, pero que no hace nada para parar tanta injusticia, crímenes y robos. Yo no creo en un dios que premia a algunos con mucho dinero porque van a misa y se portan bien.
Mire, yo tampoco creo en un dios que manda a muchos a vivir en la miseria y deja que sean millones los pobres y no le importa nada de lo que nos pasa. Creo en un Dios compasivo que no nos trata como merecen nuestros pecados, sino que nos perdona 70 veces 7. Creo en un Dios que está en cada uno de nosotros y está pendiente de todo lo que nos pasa y quiere unirse totalmente a nuestras vidas, al extremo de hacerse uno con nosotros gracias a Jesucristo nuestro salvador.
Ese Dios rechaza toda maldad, condena toda acción que destruya la fama, bienes y vida de cualquier persona.
Mire señor, entiendo que su formación severa no fue la mejor. Se distorsionó la auténtica imagen de Dios en usted. Y claro, viendo a sus padres tan rígidos, usted ha mezclado esa experiencia con la visión del auténtico Dios, creyendo que Él actúa así con severidad. No es cierto. Dios es misericordioso y está en todos, y sobre todo vive en los más pobres, en los que están abandonados en los hospitales públicos o muriéndose en las calles como animalitos. Y quiere que lo atendamos a Él en esos que sufren tanto. Así daremos un culto agradable a Dios. Y Él lo ha dicho, que quien sirva a un hambriento o sediento, enfermo o encarcelado con amor, está atendiéndolo a Él y será invencible.