Perfil de un gran ciudadano
Para intentar describir la figura de quien en vida fue don Carlos Duque, se necesita mucho más que la simple narración sistemática de hechos que, en
Alberto Luis Tuñón
Para intentar describir la figura de quien en vida fue don Carlos Duque, se necesita mucho más que la simple narración sistemática de hechos que, en alguna forma, perfilaron la personalidad de quien sin duda fue un extraordinario ser humano.
Nació en la ciudad de Panamá en el seno de la familia Duque Jaén, conjunción perfecta de ciudad y campo. Nunca quiso aceptarnos que de su ascendencia le venía un genuino linaje. Su humildad natural le impedía siquiera pensar en esa posibilidad. Vivió tiempos de alegría y de tristezas. De triunfos y de fracasos en los que –eso sí–, supo siempre hacer gala de su calidad humana y de su enorme sensibilidad social.
Se graduó en el glorioso Nido de Águilas y como buen institutor, Halcón fue siempre. Así las cosas, como comerciante o empresario, en la Zona Libre de Colón, en la provincia de Coclé, en tierras chiricanas y acá en el área metropolitana dejó su honda huella al ganarse a punto de acciones buenas el corazón de estudiantes, deportistas y ciudadanos quienes recibieron de su mano desinteresada el apoyo que probablemente cambió sus vidas para siempre.
Amigo fue de Omar desde antes de 1968. Por eso, al iniciar su lucha, el general Torrijos lo reclamó a su lado. No como subalterno ni como funcionario, tampoco como excondiscípulo. Le exige su apoyo por ser su amigo fiel para que con su experiencia contribuyera a alcanzar las metas que se había impuesto en favor de los sagrados intereses nacionales.
Y allí estuvo Carlos Duque. En la primera línea de combate del torrijismo. Resolviendo problemas aquí y allá, ayudando siempre a la gente, opinando, orientando y acudiendo presuroso cada vez que el líder le llamaba para temas tanto locales como de política exterior. (Continúa)
(El autor fue presidente del Tribunal de Honor y Disciplina del PRD)