Tortuguismo ejecutivo
Resulta un contrasentido a su función, ver a un presidente de la República realizando actividades que son propias de sus ministros; situación grave, ya que significa que su Gabinete no está trabajando.
El tortuguismo y la lentitud con que opera el Gobierno Nacional, en estricta ponderación de responsabilidad, no solamente es culpa del jefe del Órgano Ejecutivo, sino de sus ministros, quienes no dan señales de que están haciendo algo por el país.
A estas alturas, ya la sociedad panameña tiene los elementos de juicio para hacer comparaciones objetivas entre la dinámica de la anterior administración y la de la actual.
No es motivo de alegría que la conclusión ciudadana es que este gobierno no trabaja por el país y que lo poco que hace lo hacen con pereza, aquí el que ha salido perdiendo es el pueblo que votó por una fórmula que --entre otras cosas-- le prometió continuar las grandiosas obras de infraestructura pública del gobierno anterior.
La tapa del coco la vimos hace poco, cuando el presidente amenaza a pandilleros con mandarles sus propios escoltas, la bravata sería risible si no fuera porque pone al descubierto que el mandatario no confía en la Policía Nacional, que es el ente llamado a garantizar la seguridad pública.
El presidente no puede pretender seguir haciendo la labor que tienen que hacer sus ministros, tampoco puede ir a las comunidades como si fuera un diputado o representante de corregimiento a inaugurar un nuevo grifo o una vereda.
Si los ministros y directores de entidades autónomas y semiautónomas insisten en trabajar a media máquina, el mandatario debe removerlos y nombrar gente que tenga realmente deseos de trabajar por el país.
Ya basta de estar tapando la incapacidad del Gabinete.