Vicios
Redacción
Solo un ciego estaría imposibilitado de ver las graves irregularidades procesales de la cual adolece la investigación al magistrado Alejandro Moncada, lo que indudablemente es causal de nulidad por todos los vicios insubsanables del proceso.
Ahora, ya sin sorpresa, vimos cómo una de las llamadas juezas de garantías, la abogada Zulay Rodríguez, en horas de oficina se encontraba en una fiscalía litigando en un caso penal donde ella representa a una de las partes.
La ciudadanía criticó la decisión que tomaron, a muto propio, los abogados diputados de que se les habilitara para ejercer la abogacía, mientras fueran representantes del Órgano Legislativo, pues bien, ahí están los resultados: una abogada-diputada que también es jueza, que cierra la oficina de su despacho judicial para ir a atender casos particulares.
De esto se desprende que las otras juezas andarán en lo mismo, ya que cuando el defensor de Moncada Luna fue a presentar un escrito a esa oficina judicial se encontró con que la misma estaba cerrada, ¿a quién le dará el escrito?, ¿a Lole?
A esta irregularidad, de por sí grave, le sumamos la violación del principio de doble instancia consagrado en todos los ordenamientos jurídicos, que prevé que una decisión que afecte libertades fundamentales, sea examinada por el superior inmediato de quien la expide.
Resulta que tres juezas no tienen superiores inmediatos, bajo ese mismo rasero, es que juristas lucidos y no envenados como cierto pseudogremialista al que apodan “La Llave”, han sostenido que igual como hicieron con Moncada Luna, pueden conducir, separar y encarcelar al presidente de la República.
Es muy probable que Moncada Luna sea condenado, porque ese es el objetivo, al margen de las causas que dieron inicio al proceso, pero por los vicios e irregularidades, no dudamos de que encontrará su reivindicación ante los tribunales internacionales, que sin duda echarán por tierra este trasnochado y viciado proceso.