Viva su presente
¿Se ha dado cuenta usted de la cantidad de veces que ha desperdiciado sus “momentos presentes” por estar en el pasado o por tener su mente en
¿Se ha dado cuenta usted de la cantidad de veces que ha desperdiciado sus “momentos presentes” por estar en el pasado o por tener su mente en otro lado, en otro lugar? Son estos “momentos presentes” los alimentos del alma que fortalecen nuestro ser y nos ubican en la realidad.
La torpeza de vivir estancados en el pasado, rumiando nuestros antiguos fracasos, cultivando nuestros viejos rencores o hundiéndonos en nuestros venenosos complejos de culpa, nos roba algo grande y maravilloso: VIVIR EL PRESENTE. Y es en el presente donde está la savia de la vida, la oportunidad de enriquecernos realmente, de crecer integralmente. Está allí la puerta que el Señor nos abre para respirar el aire puro de la verdad, la belleza, el amor, la felicidad. En esos “momentos presentes”, cuando estamos en contacto con la familia, con los amigos, con el trabajo honrado, con las tareas nobles, con la naturaleza, con la presencia de Dios, es cuando podemos vivir plenamente la existencia. Quedarnos allá en el pasado, conviviendo con los fantasmas de las desgracias sucedidas, es desperdiciar la felicidad y es envolvernos en la tiniebla de lo que ya no está, pero que es trágicamente recreado por nuestra mente enferma. ¡Y cuánta gente hay así, presa de sus infortunios pasados enredándose en la telaraña absorbente de sus miserias idas! ¡Cuánta gente que no se perdona o que está hiriendo continuamente a otros por cosas miserables sucedidas, de las que ya no se puede hacer nada para cambiarlas!
Por esto, a unos y a otros les decimos: ¡Viva su “momento presente”! Sumérjase con gusto, con pasión, en la realidad presente: el lado de la vida con sus rostros de niños inocentes, amigos leales, misiones importantes, trabajo cotidiano, oración sencilla, meditación, soledad, diversión, buen humor, momentos de tristeza, de dolor, de incertidumbre, de amor. Viva todo esto. Abra un espacio grande en su alma, lo más grande posible, para vivir el presente. Verá que la vida se le hace nueva, joven, siempre sorpresiva, agradable, placentera. Jesús nos dice: “Cada día tiene su afán”. Y en otro texto le anuncia a Zaqueo: “Hoy quiero hospedarme en tu casa”. Hoy, sí, hoy. Hoy y ahora es el momento para el encuentro con Él y con la vida. Y no se olvide, con Cristo Jesús, usted podrá vencer los fantasmas del pasado y los monstruos del futuro, porque ¡CON ÉL, USTED ES INVENCIBLE!