El trauma invisible del sismo: pasos claves para recuperar el sueño y la calma
Aprenda pautas clínicas y ejercicios de respiración para superar la ansiedad, la hipervigilancia y los mareos fantasma tras el sismo en Panamá.
Tras la vivencia de un evento telúrico de gran magnitud —como el sismo que sorprendió al país el pasado 9 de octubre de 2026—, es común que la atención se concentre en la evaluación de los daños materiales y la infraestructura. Sin embargo, el impacto emocional y psicológico que dejan las réplicas y la sacudida repentina suele ser igual de profundo, manifestándose en días o semanas posteriores a través de ansiedad, insomnio y una constante sensación de sobresalto.
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Después de un terremoto, el cerebro activa un mecanismo de alerta extendido conocido como estado de hipervigilancia. Durante esta fase, el sistema nervioso permanece en alerta constante ante cualquier ruido, vibración leve o sombra, interpretándolos como un peligro inminente o el inicio de un nuevo temblor.
Entre las manifestaciones emocionales y físicas más frecuentes se encuentran:
Mareos fantasma: Sentir que el suelo se mueve aun cuando la tierra está completamente inmóvil.
Insomnio y pesadillas: Dificultad para conciliar el sueño o despertares nocturnos repentinos con palpitaciones.
Ansiedad por separación: Necesidad de mantener a la familia unida en todo momento y rechazo a permanecer en lugares cerrados.
Sobresalto exagerado: Reacción de susto ante sonidos cotidianos como el cierre de una puerta o el paso de un vehículo pesado.
Claves y protocolos para recuperar la tranquilidad
Psicólogos y terapeutas recomiendan aplicar un protocolo de autorregulación emocional estructurado en cinco pasos clave:
Normalizar lo que siente: Acepte que el miedo y la inquietud son respuestas adaptativas ante una situación extraordinaria. Evite reprimir las emociones o juzgar el temor de los niños y adultos mayores en el hogar.
Poner límites al consumo de noticias e imágenes: La sobreexposición a videos de escombros, rumores alarmistas o la repetición continua de escenas del sismo prolonga el estado de shock. Infórmese únicamente dos veces al día mediante fuentes oficiales como el Sinaproc.
PRACTICAR TÉCNICAS DE RESPIRACIÓN Y ANCLAJE: Ante un ataque de pánico o mareo repentino, recurra al ejercicio de "anclaje al presente" (Grounding): coloque los pies firmes sobre el suelo, respire inhalando en 4 tiempos, mantenga el aire 4 tiempos y exhale en 6 tiempos, nombrando en voz alta cinco objetos a su alrededor para devolver la calma al cerebro reptiliano.
Transformar la ansiedad en preparación: La incertidumbre alimenta el pánico. Convertir la preocupación en acción mediante la revisión del botiquín, la ubicación de la mochila de emergencia y la definición de un punto de encuentro familiar genera una sensación de control real sobre el entorno.
Retomar las rutinas cotidianas paulatinamente: Mantener los horarios habituales de alimentación, trabajo y descanso ayuda al sistema nervioso a entender que el peligro inmediato ha cesado.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Si transcurridas tres o cuatro semanas del evento sísmico las crisis de pánico impiden realizar las labores diarias, la insatisfacción con el descanso es absoluta o el miedo bloquea por completo la movilidad, es fundamental acudir a los centros de salud o líneas de atención psicológica de emergencia. Pedir apoyo profesional no es muestra de debilidad, sino una decisión responsable para sanar el trauma y devolver la armonía al hogar.

