¿Mujeres prefieren un chulo duro en la cama o un man que pague y resuelva?
Las mujeres terminan financiando la vida de uno y pagando las salidas del otro, atrapadas entre el materialismo de una relación fría y la pasión de un romance que no tiene futuro económico.
Llegar a los 30 años en Panamá no es juego. Para muchas mujeres independientes, profesionales o emprendedoras, la fecha viene acompañada de una encrucijada brava en el amor: ¿mantener al marido formal que paga o les da todo pero en la cama deja bastante que desear, o seguir botando la cana con el "chulo" que las hace ver estrellas pero no tiene ni para el pasaje?
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Esta historia se repite a diario en las conversaciones de salón de belleza y en los chats de WhatsApp. Es la figura del "patrocinado" o del "manga larga": el hombre con el que se guarda la apariencia o el que corre con los gastos, pero que a la hora del "remate" en el cuarto simplemente no da la talla ni genera chispa.
El "chulo" pelao contra el "patrocinador" aburrido
Ante la falta de fuego en casa, entra en escena el personaje clásico del barrio o de la noche: el chulo. Ese que no aporta un solo centavo, anda sin un peso en el bolsillo y a veces hasta pide para la soda, pero que en la intimidad las lleva directo al cielo y las hace olvidar cualquier pena.
El problema es que sostener esta doble vida cansa y sale caro. Las mujeres terminan financiando la vida de uno y pagando las salidas del otro, atrapadas entre el materialismo de una relación fría y la pasión de un romance que no tiene futuro económico.
¿Dejar que la deje el tren o amarrar algo que valga la pena?
El fantasma de que "las deje el tren" a los 30 años todavía pesa en la cultura panameña. Ese miedo a quedarse sola lleva a muchas a aguantar parejas insatisfactorias solo por tener "alguien seguro".
Sin embargo, especialistas en relaciones y terapia de pareja coinciden en que a los 30 años la mujer debe tener la madurez para dejar los rodeos. Aguantar a un hombre aburrido en la cama solo porque paga cosas, o mantener a un chulo limpio solo por placer, son dos extremos que desgastan la salud mental y el bolsillo.
La meta a esa edad, aseguran los que saben, no es conformarse con migajas ni andar patrocinando a nadie, sino buscar un equilibrio donde haya química de verdad, respeto y ganas de echar para adelante juntos.
Al final la decisión es de cada mujer, aunque muchas a las finales terminan jugando carambola con alguien que les resuelve, pero sin soltar al que las hace llegar a otra galaxia, incluso, varias tienen su ganado en WhatsApp para salir de la rutina sin que la pareja de turno se dé cuenta.

