Sucesos - 23/10/26 - 05:07 PM

23 días, 4 muertos: el plomo no para en Panamá Norte

En Las Cumbres, Chilibre y Alcalde Díaz, los residentes no duermen igual desde que empezó octubre. Cuatro homicidios a punta de bala han sembrado el miedo en las calles.

 

Por: Redacción / Web -

Panamá- En Panamá Norte, la gente ya no camina igual. Los residentes de Las Cumbres, Chilibre y Alcalde Díaz miran por encima del hombro, cierran las rejas antes de que caiga el sol y rezan para que la próxima ráfaga de balas no sea en su portal. En lo que va de octubre, cuatro hombres han caído a punta de bala en distintos puntos de la zona, y la sensación de que el plomo no para se ha instalado en los barrios como una sombra.

No es paranoia. Es la realidad que se vive en las calles. El taxista que salió a trabajar y terminó con un tiro en la cabeza. El hombre que murió dentro de su auto en plena vía. El vecino acribillado en la puerta de una casa. El otro que quedó boca abajo en el portal de una casa. Cuatro nombres, cuatro barrios, un mismo final. En solo 23 días, octubre se ensañó con Panamá Norte y los que viven ahí lo saben.

Los cuatro de octubre

La racha arrancó el 13 de octubre. En el sector 4 de Villa Grecia, Alcalde Díaz, Gerardo Antonio Meléndez Hernández fue acribillado frente al minisúper instalado en su casa. Los vecinos cuentan que unos encapuchados llegaron sin mediar palabra, sacaron los fierros y le vaciaron las cargas. El cuerpo quedó tendido boca arriba, con la mirada perdida en el techo. Un menor fue retenido, pero los cabecillas de la banda se esfumaron. 

Ocho días después, el plomo volvió a hablar. Sudan Gabriel Eduardo Ceballos Falcón tenía 20 años y se ganaba la vida al volante. La noche del 20 de octubre, el taxista estaba en la vía principal de La Esperanza, Alcalde Díaz, cuando un sicario se le acercó y le metió un tiro en la cabeza. El joven intentó correr para salvarse, pero se desplomó a menos de un metro del puente peatonal. El taxi amarillo quedó estacionado en la orilla, como un testigo mudo de la masacre.

La mañana siguiente, el turno fue para Chilibre. Reynaldo Roberto Prendergast Torres, de 37 años, manejaba su sedán blanco por la comunidad de Los Caobos cuando desde otro auto le empezaron a disparar. Prendergast, que también tenía su prontuario por alterar la convivencia pacífica, pisó el acelerador para huir, pero agonizante perdió el control y el carro terminó zampado en una cuneta. Los casquillos quedaron regados en la escena.

Y así, de barrio en barrio, de portal en portal, octubre se cobró su cuarta víctima: Abel Saldaña, de 42 años, hallado muerto a tiros en el portal de una casa en el sector La Invasión, en La Esperanza, Las Cumbres. Los vecinos escucharon las detonaciones en la madrugada del jueves 22 de octubre. Cuando la Policía llegó, encontró el cuerpo boca abajo, con varios plomazos encima. Saldaña no era un santo: tenía un prontuario que se estiraba desde 2015. Pero eso no explica quién le metió el plomo, ni por qué.

Cuatro muertos en 23 días. No es una estadística. Son nombres con historias, muertes a punta de bala y familias que todavía esperan una respuesta.

Lo que dice el SIEC

El Sistema Nacional Integrado de Estadísticas Criminales (SIEC) no esconde la realidad. En su informe al 18 de octubre de 2026, el organismo reportaba 484 homicidios a nivel nacional y colocaba a la provincia de Panamá en una tasa de 18 por cada 100 mil habitantes, una cifra que los expertos califican de "Tasa Moderada" pero que en la calle se traduce en una sola cosa: "Violencia Notable. Requiere Atención".

El documento es claro: el 55% de los homicidios en Panamá son causados por la delincuencia, con estructura u organización criminal. Es decir, no son robos que salieron mal. Son ajustes de cuentas, sicariatos, ejecuciones. Los cuatro casos de Panamá Norte encajan en ese molde: balaceras desde autos en marcha, encapuchados que no dicen palabra, taxistas que mueren por un disparo en la cabeza.

Y aunque el SIEC no desglosa "Panamá Norte" como una provincia, sus números lo delatan. En su informe del 18 de octubre de este año Panamá Norte ya acumulaba 56 homicidios: Chilibre (19), Ernesto C. Campos (17) y Caimitillo (9). A esos casos hay que suma los crímenes de Ceballos, Prendergast y Saldaña. Pero los ojos de la calle saben que el problema no es solo de números: es de sangre regada en los barrios. Chilibre, Alcalde Díaz, Las Cumbres: tres puntos que se prenden en el mapa de calor del país.

Las pesquisas

Ninguno de los cuatro casos está resuelto. Y esa es la parte que más preocupa a los residentes. En Villa Grecia, solo hay un menor detenido. La Fiscalía de Homicidios y la DIJ no han dado con los encapuchados que acribillaron al hombre frente al minisúper. El expediente sigue abierto, pero las pistas se enfrían.

En el caso de Ceballos Falcón, el taxista de 20 años, no hay detenidos. La escena quedó marcada por el taxi amarillo y el cuerpo del joven en el suelo, pero nadie ha sido capturado por ese crimen. La investigación sigue en manos de la Fiscalía.

En Chilibre, la muerte de Prendergast Torres dentro de su sedán blanco tampoco tiene responsables. Los casquillos fueron levantados por Criminalística, pero las autoridades no han dicho si fue un ajuste de cuentas, un intento de robo o un crimen vinculado a su prontuario.

Y el caso de Saldaña en Las Cumbres, el más reciente, apenas comienza. La Fiscalía de Homicidios hizo el levantamiento del cuerpo, pero no hay detenidos.

El plomo no para y las respuestas no llegan. Los vecinos de Panamá Norte siguen esperando que la próxima madrugada no traiga otro portal con un cuerpo en el suelo. Que las autoridades dejen de mirar las estadísticas y empiecen a mirar a las calles. Porque mientras el SIEC dice que el país está en "zona de seguridad", en Panamá Norte la gente sigue cayendo a punta de bala y el miedo ya es parte del paisaje.

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