Mundo - 23/6/14 - 04:02 PM

Acusado hombre de cargos de prostitución internacional

Ella se enamoró locamente de “Drac”, y él la convenció para hacer algo que nunca había hecho antes: bailar en clubes de desnudismo y luego trabajar como prostituta para su servicio de acompañantes “Bachelor’s Club” .

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La esbelta estudiante universitaria conoció al encantador jamaiquino con cuerpo de running back en un club nocturno de la Costa de Oro de Australia.


Ella se enamoró locamente de “Drac”, y él la convenció para hacer algo que nunca había hecho antes: bailar en clubes de desnudismo y luego trabajar como prostituta para su servicio de acompañantes “Bachelor’s Club” .


Drac, cuyo verdadero nombre es Damion St. Patrick Baston, le sirvió de chulo en Australia, los Emiratos Arabes Unidos y finalmente Miami, donde la fiscalía afirma que el “maestro de la manipulación” la obligó a buscar clientes en un trío de clubes de desnudismo del sur de la Florida: Deans Gold, Cheetah y Wonderland.


Ahora, Baston, de 37 años, ha sido llevado a juicio por cargos de tráfico de sexo en el tribunal federal de Miami, acusado de usar “coacción psicológica y abuso físico” contra una serie de mujeres a las que servía de proxeneta alrededor del mundo. El ciudadano jamaiquino, quien fue arrestado en casa de su madre en Nueva York en diciembre, podría pasar el resto de su vida en la cárcel si el jurado de Miami lo encuentra culpable.


La semana pasada, el abogado defensor de Baston, David Rowe, lo describió como un empresario pacífico que tenía un servicio de acompañantes perfectamente legal en Australia, y que sólo había tenido problemas a su regreso a Estados Unidos. El puso en tela de juicio la credibilidad de la australiana y de otras supuestas víctimas que comparecieron en el banquillo de los testigos, sugiriendo que todas se habían enamorado de él y que tenían la libertad de dejarlo cuando quisieran.


Pero los fiscales federales Olivia Choe y Roy Altman pintaron a Baston como un sociópata carismático, quien usó “amenazas, violación y violencia” para controlar a las muchachas que trabajaban para su negocio de acompañantes.


La australiana, quien descubrió que Baston se había casado con otra australiana en el 2010 antes de que ella lo conociera al año siguiente, testificó que él montaba en cólera por la razón más insignificante. El la amenazó con una cuchilla térmica, le había apretado el cuello, le había dado puñetazos en la cara y le había golpeado la cabeza contra un auto, dijo ella al jurado la semana pasada.


Aún así, “K.L.” — las iniciales de la australiana — nunca rompió sus lazos con “Drac”, incluso cuando su visa expiró y ella dejó Miami para regresar a Australia sin él para renovarla en el 2012.


Una vez allí, ella siguió bailando en clubes desnudistas y trabajando como prostituta en Australia, mientras lo llamaba “papi” y le expresaba su amor en un correo electrónico. “Yo sé que tengo una manera un poco extraña de demostrarlo a veces, ¡pero te extraño como loco!!”, escribió K.L. a en un correo electrónico el 27 de mayo del 2012, diciendo que quería tener hijos con él y que abrieran un restaurante juntos.


“Y espero impaciente el día en que no tenga que ver a otro cliente, hacer otro bailecito erótico ( lap dance) ni compartirte con ninguna otra perra”, escribió a Baston, quien estaba en Miami.

Durante su testimonio, K.L. dijo que Baston le había “lavado el cerebro” y que ella no estaba expresando sus verdaderos sentimientos, y que estaba “jugando juegos psicológicos” con él para sobrevivir, a pesar de que estaba en otro continente.


Cuando la fiscalía le preguntó por qué continuaba trabajando como prostituta para él en Australia, ella dijo sin pensarlo: “El dijo que quería que yo lo hiciera”.


“Me daba miedo lo que podría pasarme a mí y a mi familia si no lo hacía, que él me mataría o mataría a mi familia”, testificó la mujer, y agregó que Baston se jactaba de sus vínculos con las autoridades en Australia y tenía lazos con los Bloods, la violenta pandilla callejera de Los Angeles.


K.L. no estaba sola. Otras cinco mujeres de Australia, Nueva Zelandia, Florida y Georgia testificaron también que Baston las había seducido y luego metido a la fuerza en su brutal negocio de prostitución, donde él ganaba cientos de miles de dólares.


Aunque ellas no se conocían entre sí, todas tenían el mismo temor de huir del abuso y la violencia que alegaban debido al “vínculo traumático” entre ellas y Baston, dijo un eminente psiquiatra que testificó como experto de la fiscalía.


Frank Ochberg, profesor clínico de Psiquiatría de la Universidad Estatal de Michigan, dijo a los jurados federales que “muy a menudo ellas no huyen” porque “sienten un vínculo inusual con la persona que no las mata”.


Baston, a quien se ordenó que saliera de Estados Unidos a fines de la década de 1990, pudo viajar por todo el mundo para reclutar a esas muchachas porque había robado la identidad de un ciudadano estadounidense. Baston obtuvo una tarjeta de identificación de la Florida y un pasaporte estadounidense a nombre de esa persona, Rayshawn Bryant, un operador de montacargas de Columbus, Ohio, en el transcurso de la última década.


Esos documentos resultaron ser pruebas críticas que salieron a relucir cuando la australiana regresó a su país para renovar su visa. Un amigo de la familia de K.L. vio por casualidad su anuncio de servicio de acompañantes en internet y notificó a su madre y su tía. Ellas la encararon al respecto, pero ella se negó a reportar a Baston a las autoridades australianas y estadounidenses.


Una mujer de Atlanta testificó el viernes que ella se enamoró de Baston cuando se conocieron en internet en el 2013. “J.R.” dijo que ella estaba trabajando como bailarina desnudista en Atlanta y que él la animó a que viniera a Miami, haciéndole creer que él era un agente de modelaje.

Tan pronto como ella llegó, “Drac” la puso a trabajar en dos clubes de desnudismo de Miami-Dade, The Office y Tootsie’s. El creó un anuncio de servicio de acompañantes para ella en internet y la obligó a buscar clientes para prostitución, testificó ella.


Ella también trabajó como prostituta para él en Ocean Drive en Miami Beach. Sin razón ninguna, dijo ella, él se enfureció con ella cuando la vio hablando con un cliente, como si estuviera celoso. Ella dijo que Baston le dio golpes repetidas veces en el rostro mientras estaban estacionados en un auto.


Durante su calvario, testificó ella, Baston la dejó embarazada tres veces. Ella sufrió un aborto espontáneo una vez, y él la obligó a hacerse un legrado la segunda vez. Ahora, ella va a tener su bebé.


J.R., quien se veía evidentemente encinta, se refirió repetidas veces a Baston como “papi” durante su testimonio.


“Hubo un momento en que yo lo quería”, dijo ella con su voz suave. “Yo creí que lo quería”.


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