Mundo - 20/4/26 - 10:01 PM

Cocaína en ríos altera conducta del salmón y preocupa a científicos

La presencia de drogas en el agua procedentes de aguas residuales modifica el movimiento del salmón del Atlántico, según un estudio publicado en Current Biology.

La contaminación por cocaína está alterando el comportamiento del salmón del Atlántico, según un estudio científico que revela que los ejemplares expuestos al principal metabolito de esta droga nadan más lejos y se dispersan en mayores distancias dentro de su hábitat natural.

Investigaciones previas ya habían demostrado que la cocaína podía afectar el comportamiento animal, aunque se habían realizado únicamente en laboratorio. En esta ocasión, el análisis se desarrolló durante ocho semanas en el lago Vättern, ubicado en Suecia, con 105 salmones juveniles.

Para comprender cómo esta sustancia influye en el movimiento de los animales, los científicos utilizaron implantes químicos de liberación lenta y sistemas de seguimiento por telemetría acústica para monitorizar a los peces. El estudio fue encabezado por la Universidad Griffith (Australia) y publicado en la revista científica Current Biology.

Los peces se dividieron en tres grupos: uno de control, otro expuesto a cocaína y un tercero expuesto a benzoilecgonina, el principal metabolito de la droga que se detecta habitualmente en aguas residuales.

Los investigadores advirtieron que la cocaína en ríos y lagos se detecta cada vez con mayor frecuencia en todo el mundo. Estas sustancias llegan principalmente a las vías fluviales a través de sistemas de tratamiento de aguas residuales que no están diseñados para eliminar completamente compuestos farmacológicos.

El estudio mostró que los peces expuestos a benzoilecgonina nadaban hasta 1,9 veces más lejos por semana que los no expuestos y se dispersaban hasta 12,3 kilómetros adicionales por el lago. Los cambios se volvieron más pronunciados con el tiempo, lo que indica que la exposición alteró la forma en que los peces utilizan el espacio en un ecosistema acuático complejo.

Los científicos también descubrieron que la benzoilecgonina tenía un efecto más marcado sobre el movimiento que la propia cocaína, un hallazgo relevante porque las evaluaciones de riesgo suelen centrarse en el compuesto original y no en sus metabolitos, que son más comunes en el medio ambiente.

El equipo enfatizó que los resultados no representan riesgo para las personas que consumen pescado, ya que los niveles de exposición reflejan los encontrados en vías fluviales contaminadas, los compuestos se degradan con el tiempo y los ejemplares estudiados eran juveniles, por debajo del tamaño mínimo de captura legal.

Según el investigador Marcus Michelangeli, la idea de que la cocaína afecte a los peces puede parecer sorprendente, pero la fauna silvestre ya está expuesta diariamente a una amplia gama de contaminantes químicos de origen humano.

La alteración del movimiento del salmón podría tener consecuencias importantes, ya que influye en su alimentación, depredadores y estructura poblacional. Los expertos advierten que la contaminación ambiental por drogas podría afectar los ecosistemas de formas que apenas comienzan a comprenderse.

Las futuras investigaciones buscarán determinar qué especies son más vulnerables y si estos cambios en el comportamiento impactan la supervivencia y reproducción de los peces.