Trump sobre parentesco con Carlos: "Siempre he querido vivir en Buckingham"
Carlos y Camila visitan este martes de nuevo la residencia ejecutiva estadounidense, donde se realiza una ceremonia militar de bienvenida y una audiencia en el Despacho Oval.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acogió este martes con satisfacción la información sobre un posible parentesco con el rey Carlos III del Reino Unido, al que recibe en la Casa Blanca, y dijo que le gustaría la idea de vivir en el Palacio de Buckingham, la residencia oficial de los monarcas británicos.
Trump reaccionó en su red Truth Social a un artículo del ‘Daily Mail’ que reveló cómo Carlos III y el mandatario estadounidense descienden del mismo noble escocés, bisnieto del rey Jacobo II de Escocia, y por lo tanto serían primos decimoquintos.
«¡Vaya, qué bien! ¡¡¡Siempre he querido vivir en el Palacio de Buckingham!!! ¡¡¡Hablaré con el Rey y la Reina sobre esto dentro de unos minutos!!!», afirmó el republicano, que recibirá a Carlos III y su esposa, Camila, en el Despacho Oval como parte del programa de la visita de Estado la pareja real a Estados Unidos.
Trump, que no ha ocultado su fascinación por la realeza y ha alabado la buena relación que mantiene con Carlos III, tiene ascendencia escocesa por su madre, Mary Anne MacLeod. El magnate tiene varios campos de golf en Escocia, a donde viajó el verano pasado en una visita privada para inaugurar un nuevo complejo.
La visita del rey Carlos III a Trump
El presidente estadounidense y la primera dama, Melania Trump, recibieron este lunes en la Casa Blanca a los reyes británicos, para tomar el té y mostrarles la recién inaugurada y ampliada colmena en el jardín presidencial, en el primero de los cuatro días de la visita de Estado de los monarcas británicos al país norteamericano.
Carlos y Camila visitan este martes de nuevo la residencia ejecutiva estadounidense, donde se realiza una ceremonia militar de bienvenida y una audiencia en el Despacho Oval, antes de que el rey británico se dirija al pleno del Congreso, en ocasión de los 250 años de la independencia de EE.UU. del Reino Unido.
La visita de Estado llega marcada por la fricción entre Washington y Londres, insuflada por las críticas de Trump contra el primer ministro británico, Keir Starmer, al que acusa de no haber querido dar suficiente apoyo a la ofensiva estadounidense contra Irán ni de brindar activos para intentar desbloquear el estrecho de Ormuz.
