¡La calle tiene dueño! La guerra por un estacionamiento en Panamá
Para muchos conductores, estacionar en Panamá se ha convertido en una pequeña aventura urbana en la que el tiempo, el bolsillo y los nervios terminan pagando la cuenta.
Panamá. Salir a hacer una diligencia de 15 minutos puede terminar en una vuelta de media hora buscando dónde estacionar.
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El problema no siempre es llegar al destino: el verdadero dolor de cabeza comienza cuando hay que encontrar un espacio para dejar el carro sin bloquear una calle, llevarse una boleta o terminar pagando más por el estacionamiento que por la propia diligencia.
En el centro de la ciudad, el área bancaria, Bella Vista, Obarrio y San Francisco, encontrar un puesto disponible en horas de movimiento puede poner a prueba la paciencia de cualquiera.
Y cuando aparece un espacio, comienza otra historia: ¿será público?, ¿estará reservado?, ¿hay que pagar?, ¿aparecerá alguien a cobrar por cuidarlo?
Para muchos conductores, estacionar en Panamá se ha convertido en una pequeña aventura urbana en la que el tiempo, el bolsillo y los nervios terminan pagando la cuenta.
La guerra por un espacio en plena calle
En las zonas comerciales y bancarias, la escena es conocida: un conductor reduce la velocidad, enciende las direccionales y espera que el vehículo que está delante salga. Detrás, otro automovilista comienza a desesperarse porque la fila ya está creciendo.
«¡Muévete, que no eres el único buscando estacionamiento!», parece ser el pensamiento de quienes esperan su turno.
En ocasiones, el conductor termina dando varias vueltas por la misma calle, revisando ambos lados, hasta que aparece un espacio que no está ocupado por otro vehículo, un cono o algún objeto colocado para impedir que alguien se estacione.
Pero hay una diferencia importante: los espacios públicos habilitados para estacionar no son propiedad de los comercios ni de particulares.
La Alcaldía de Panamá ha advertido que estos lugares son de uso público y que su utilización exclusiva requiere autorización municipal.
Los «bien cuidao»: el espacio aparece, pero no sale gratis
La escena también se repite en distintos puntos de la capital. El conductor encuentra un espacio en la calle y, antes de terminar de acomodar el vehículo, aparece una persona que se ofrece a cuidarlo.
A veces la conversación comienza con un amable «tranquilo, yo se lo cuido», pero también puede venir acompañada de una solicitud de dinero.
El problema es que algunos de estos cuidadores no se limitan a vigilar los vehículos: se apropian de espacios públicos, colocan objetos para reservarlos y luego exigen un pago para permitir que otros conductores los utilicen.
La práctica está prohibida en el distrito de Panamá.
En mayo de 2025, el Municipio informó sobre el endurecimiento de las sanciones contra los llamados «bien cuidao». Las multas pueden ir de B/.300 a B/.1,000, o contemplar entre 15 y 90 días de trabajo comunitario. En caso de reincidencia, la sanción puede aumentar hasta un 50 %.
Es decir, nadie puede convertir un pedazo de calle en su negocio particular ni obligar a otro conductor a pagar por utilizar un espacio público.
Parquímetros: ¿se puede pagar por estacionar en la calle?
Los parquímetros y estacionómetros son mecanismos para controlar el uso de espacios públicos y cobrar según el tiempo de ocupación. Sin embargo, no debe confundirse la existencia de esta regulación con que todas las calles de Panamá tengan estacionamientos tarifados o parquímetros funcionando.
El Municipio contempla la autorización de espacios de estacionamiento en las vías públicas, bajo condiciones y permisos correspondientes.
Hay un detalle legal que conviene conocer: el Acuerdo Municipal 24 de 2016 fue derogado por el Acuerdo 227 del 4 de agosto de 2026, vigente desde el 23 de septiembre de ese año. Por eso, no es correcto presentar el acuerdo anterior como la regulación municipal actualmente vigente.
En la práctica, el conductor debe fijarse en la señalización, los dispositivos de cobro y las condiciones del espacio antes de dejar el vehículo.
¿Cuánto cuesta estacionar?
Aquí viene otro golpe al bolsillo: no existe una tarifa única que permita decir que estacionar cuesta lo mismo en todas las plazas comerciales o estacionamientos privados.
Cada establecimiento puede establecer sus precios y condiciones, siempre que cumpla las disposiciones de protección al consumidor.
Por ejemplo, en una plaza, las tarifas son las siguientes:
- 45 minutos gratuitos, siempre que se valide el tiquete.
- De lunes a viernes: B/.0.05 por minuto después del período gratuito.
- Sábados y domingos: tarifa fija de B/.2.00 por día.
- Después de pagar, el conductor dispone de 20 minutos para salir sin cargos adicionales.
Esto equivale a B/.3.00 por una hora adicional de estacionamiento entre semana. Es un ejemplo de una plaza específica, no una tarifa general para toda la ciudad.
¿Y qué dice la ley?
El artículo 56 de la Ley 45 de 2007, sobre protección al consumidor, establece reglas para los servicios de estacionamiento:
- Los precios y condiciones deben anunciarse en un lugar visible.
- Si el establecimiento cobra el 100 % del tiempo utilizado, debe informar expresamente que no ofrece estacionamiento gratuito a sus clientes.
- Cuando el tiempo de permanencia es variable y no está prefijado, no se permite cobrar por fracciones ni redondear al alza: el cálculo debe hacerse por minuto.
Por eso, antes de entrar a un estacionamiento privado, conviene revisar el letrero. Es mejor saber cuánto costará dejar el carro que llevarse una sorpresa al momento de pagar.
La grúa: el descuido que puede salir caro
Y si después de tantas vueltas el conductor decide dejar el vehículo donde no debe, puede terminar con un problema todavía mayor.
Estacionarse en línea amarilla, bloquear una entrada, ocupar una acera o dejar el automóvil en un lugar prohibido puede provocar una sanción y la remoción del vehículo.
En junio de 2025, durante un operativo en Obarrio, la ATTT recordó que estacionarse en línea amarilla o en lugares donde existe señalización que lo prohíbe constituye una infracción. En ese momento se informó de una multa de B/.10 para esa falta, además del costo de la grúa.
El Reglamento de Tránsito también contempla que el propietario debe asumir los gastos de traslado, almacenaje y custodia cuando el vehículo es removido. La ATTT establece las tarifas aplicables a estos servicios.
En otras palabras, ese «solo serán cinco minutos» puede terminar costando mucho más de lo esperado.
¿Qué opciones tiene el conductor?
Aunque encontrar estacionamiento no siempre es fácil, hay varias alternativas que pueden evitar una boleta o una discusión en plena calle:
- Estacionamientos públicos en la vía: utilizar los espacios habilitados y respetar las señales de tránsito. Algunos pueden ser gratuitos y otros estar sujetos a autorización y cobro municipal.
- Estacionamientos privados: existen lotes y edificios que ofrecen espacios por hora o minuto. Es importante revisar las tarifas antes de entrar.
- Plazas comerciales: pueden ofrecer períodos gratuitos, tarifas por minuto o precios fijos, dependiendo de sus propias políticas.
- Valet parking: algunos establecimientos ofrecen este servicio para quienes prefieren entregar el vehículo y evitar la búsqueda de un espacio.
- Transporte alternativo: cuando el destino está en una zona congestionada, utilizar Metro, Metrobús o taxi puede evitar varias vueltas buscando dónde dejar el carro.
Hay que tener presente que los minutos gratuitos no constituyen un beneficio obligatorio y universal para todos los estacionamientos comerciales. Dependen de las condiciones que ofrezca cada establecimiento.
Estacionar también requiere paciencia
Al final, buscar estacionamiento en Panamá es parte de una rutina que muchos conductores conocen demasiado bien.
Hay quienes salen con tiempo de sobra porque saben que llegar al destino no garantiza encontrar dónde dejar el vehículo. Otros prefieren pagar un estacionamiento privado para evitar vueltas, discusiones o el riesgo de una sanción.
Y están los que, después de recorrer varias calles, terminan estacionándose mucho más lejos de donde realmente necesitaban ir.
La pregunta que queda en el aire es sencilla: ¿cuánto tiempo y dinero tiene que gastar una persona para poder hacer una diligencia sin convertir el estacionamiento en otro dolor de cabeza?
Porque en Panamá uno puede tener carro, gasolina y hasta conocer perfectamente la ruta, pero encontrar dónde estacionarse sigue siendo otra historia.
